Entre La Niña y la reorganización geopolítica

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Entre La Niña y la reorganización geopolíticaShutterstock

El final del 2025 marca la definición de la zafra principal de soja en Paraguay, mientras a nivel global los acuerdos geopolíticos podrían continuar moviendo el tablero del comercio internacional de la oleaginosa en el 2026.

La zafra principal paraguaya, donde se define aproximadamente el 80% del total, posee un calendario que se inicia oficialmente en septiembre. Con niveles óptimos de lluvias en el momento correcto, a comienzos de octubre el total de las hectáreas se encontraban sembradas.

Sin embargo, cada zafra es diferente, y este año se registró uno de los octubres más fríos, con días nublados que también son perjudiciales al desarrollo de la oleaginosa. El ciclo de la planta, estimado originalmente en 130 días, podría extenderse hasta los 140 días y, con ello, cambiaría también el calendario de la zafriña.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los EE.UU. (NOAA) indica que La Niña podría persistir hasta finales del verano de 2026, pero sería un fenómeno menos seco a lo observado en ciclos anteriores. Modelos climáticos señalan la posibilidad de días consecutivos sin lluvia en ventanas recurrentes, lo que podría generar estrés hídrico moderado en un momento crítico del ciclo de la soja, que es el llenado de granos, existiendo el riesgo de una mayor variabilidad en el rendimiento entre las distintas áreas plantadas.

Movimientos geopolíticos

En el escenario internacional, la guerra comercial entre China y EE.UU., así como las tarifas impuestas a nivel global por este último país, marcaron un 2025 de reestructuraciones en los flujos comerciales de los commodities seleccionados.

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En el caso de la carne bovina, a comienzos del 2025 Brasil consiguió colocarse por primera vez como principal exportador al mercado americano, superando a competidores históricos como Australia y Canadá.

Menor competitividad para unos significó mayores oportunidades para otros, como en el caso de Paraguay, quien pasó a conseguir mayor espacio para sus exportaciones cárnicas en suelo americano, mientras la carne brasilera era redistribuida a nuevos destinos. Sin embargo, la eliminación del “tarifazo” el pasado 21 de noviembre volvió a recolocar a Brasil en la competencia por ser el mayor proveedor de carne en tierras estadounidenses.

Al mismo tiempo, la histórica decisión de China de no comprar soja estadounidense abrió la oportunidad a que países como Brasil y Argentina registrasen envíos históricos al país asiático. Y, como alrededor del 90% de la soja paraguaya tiene como destino suelo argentino, lo que pase en sus respectivas industrias tendrá impacto directo en el basis regional.

De esta forma, el precio en Chicago deberá reflejar si EE.UU. consigue o no embarcar su soja a China, mientras Brasil espera un nuevo récord y Argentina se prepara para continuar manteniendo su estatus de mayor exportador mundial de harina y aceite de soja, que utiliza el grano paraguayo como insumo clave, dado su alto porcentaje proteico.