Sexo, robots y emociones: un recorrido por la nueva era del erotismo digital

Concepto de erotismo en la era de robots e Inteligencia Artificial (IA).
Concepto de erotismo en la era de robots e Inteligencia Artificial (IA).max-kegfire

La irrupción de la Inteligencia Artificial en el erotismo redefine la intimidad, revelando cómo culturas distintas moldean la tecnología emocional. Esta transformación plantea interrogantes sobre el deseo humano, la soledad y la naturaleza de las relaciones en un mundo digitalizado.

La expansión de la Inteligencia Artificial (IA) ha alcanzado prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana y el erotismo no es la excepción. En los últimos meses, se ha observado un aumento significativo en la aparición de pornografía generada por algoritmos, robots sexuales de apariencia hiperrealista y bots que simulan intimidad y deseo, se lee en una nota del diario Clarín.

Este fenómeno no solo transforma la relación entre la tecnología y el placer sino que también revela marcadas diferencias culturales según la región geográfica.

Un pequeño mapa de la tecnología erótica

Estados Unidos: sexo como servicio y compañía algorítmica. De acuerdo con un estudio de la académica estadounidense Zilan Qian, más del 50% de las empresas dedicadas a productos eróticos con IA tienen sede en Estados Unidos.

Concepto de erotismo en la era de robots e Inteligencia Artificial (IA).
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Allí, la mayoría de los desarrollos están orientados a crear “novias sintéticas” concebidas principalmente para hombres heterosexuales. Las plataformas que surgen desde Silicon Valley suelen monetizar la atención y la sexualidad a través de suscripciones que ofrecen contenido triple X, donde la participación femenina es considerablemente menor.

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Según Qian, estos bots están diseñados para el consumo inmediato, reflejando una cultura que percibe el sexo como un servicio y la compañía como algo que puede ser emulado por un algoritmo.

China: el auge del novio virtual y la intimidad emocional. En contraste, en China los proyectos de IA romántica van dirigidos principalmente a mujeres jóvenes. El modelo predominante en este mercado es el del “novio idealizado”, un personaje masculino sensible, protector y atento, destinado a usuarias que buscan intimidad emocional más que sexualidad explícita.

Concepto de erotismo en la era de robots e Inteligencia Artificial (IA).
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Plataformas populares como Xingye y Zhumeng Dao ofrecen este tipo de experiencias en un contexto social marcado por la presión laboral, el control social y una baja tasa de natalidad. Sin embargo, la proliferación de estos bots ha generado preocupación en sectores cercanos al gobierno chino, que los consideran una posible amenaza para la estabilidad familiar y un factor que podría desalentar la maternidad.

Oportunidades y desafíos de la IA en el vínculo humano

Si bien existe cierta demonización alrededor de estos avances, también presentan numerosas oportunidades. La IA aplicada al erotismo y la compañía puede convertirse en un recurso valioso para personas solas, mayores o con alguna discapacidad.

Además, estos desarrollos pueden funcionar como espacios terapéuticos o de autoconocimiento. La fascinación humana por los robots sexuales es un tema antiguo, presente en relatos míticos como el de Pigmalión o en la literatura con figuras como Frankenstein.

La diferencia radica en que hoy, gracias a la IA, estas fantasías se han industrializado y convertido en experiencias interactivas, dejando atrás su antiguo estatus de mito o ciencia ficción.

Género y reflexión social

No obstante, la inteligencia artificial también tiende a reproducir y amplificar los sesgos de género existentes, promoviendo cuerpos y voces cuidadosamente diseñados para responder a expectativas heteronormativas.

En este sentido, como sugiere la autora británica Jenny Kleeman, estos sistemas pueden servir como “espejos incómodos”, impulsando a la sociedad a reflexionar sobre qué aspectos de lo humano son negociables en el deseo y el amor.

La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito erótico y emocional reconfigura los límites entre lo humano y lo artificial. Aunque enfrenta resistencias y desafíos éticos, este fenómeno invita a repensar las formas contemporáneas de vinculación, soledad y placer en una era cada vez más mediada por la tecnología.

Fuente: Clarín.