Cualquiera que haya cursado alguna carrera universitaria, por más kañy que hubiese sido la facultad, por más informal que hubiese sido la cursada o por más mediocre que hubiese sido el plantel docente, no tendría problema alguno en exhibir toda una serie de documentos y recuerdos de su paso por esa carrera.
Un privilegiado es alguien con una ventaja exclusiva o especial, de la que goza por la concesión de un superior o por determinada circunstancia propia. La ecuación perfecta para cualquier privilegiado es tener la posibilidad de autoconcederse esa ventaja exclusiva o especial para, dependiendo de sí mismo, mantener la situación de privilegio durante el tiempo que quiera. Es lo que los diputados volvieron a hacer el jueves pasado, manteniendo su sistema de privilegios, mientras pedían renunciamientos y concesiones a varios sectores de funcionarios.
