25 de abril de 2026

Las stablecoins son activos digitales diseñados para mantener un valor estable, generalmente vinculado a monedas como el dólar estadounidense. Hoy el mercado global de stablecoins supera US$ 150.000 millones en capitalización, lo que evidencia su creciente relevancia dentro del sistema financiero digital. En el ámbito de las remesas, su adopción responde principalmente a dos ventajas: menores costos de transacción y mayor velocidad en las transferencias internacionales, conforme con un reciente informe del BID. Sin embargo, su expansión también abre interrogantes regulatorios y riesgos macroeconómicos.
Paraguay enfrenta un momento económico desafiante con una acumulación de tensiones que vienen tanto del exterior como del ámbito interno. Como consecuencia del aumento del precio internacional del petróleo, este año la economía internacional crecerá menos y habrá más inflación e incertidumbre. En el plano local, hay tensión en las finanzas del Estado: menores ingresos a los esperados, mayores presiones de gasto y atrasos importantes en los pagos. En la práctica, esto significa que empresas proveedoras del Estado deben esperar para cobrar, afectando su liquidez y su capacidad de operar. Si no ponemos nuestras finanzas públicas en orden, estos desequilibrios reducirán nuestra capacidad de enfrentar shocks externos, erosionarán la credibilidad fiscal, y terminarán afectando el crecimiento y la estabilidad.

Las incertidumbres tanto externas, por el conflicto en Medio Oriente, como internas, a puertas de elecciones y el impacto de la “economía de guerra” llevaron a una desaceleración de las operaciones bursátiles al primer trimestre del año, que siguen creciendo pero a menor ritmo del año pasado.

En un reciente reporte de previsiones, el Banco Mundial (BM) ajustó sus proyecciones económicas para Paraguay, que crecerá nuevamente por encima del promedio regional este año. El organismo advirtió que la incertidumbre externa por el conflicto en Medio Oriente impactará en precios y en el desempeño económico de la región.
En el contexto actual del mercado asegurador, caracterizado por una creciente complejidad normativa, mayor frecuencia de siniestros y volatilidad económica, la gestión prudente del capital se convirtió en un pilar fundamental para la sostenibilidad de las entidades aseguradoras. En este marco, la decisión de mantener utilidades como reservas facultativas adquiere una relevancia estratégica que trasciende la mera prudencia financiera y se posiciona como una herramienta esencial de estabilidad, solvencia y proyección a largo plazo.