Brennan, de 19 años, se convirtió en el primer líder de la ronda catalana tras una jornada en la que favoritos en la lucha por la clasificación general como el esloveno Primoz Roglic (Red Bull) y los españoles Juan Ayuso (UAE) y el colombiano Egan Bernal (Ineos Grenadiers), entre otros, cruzaron la meta con el primer grupo de 23 ciclistas que firmaron el mismo tiempo que el ganador (4h.25:17).
En cambio, otros de los teóricos aspirantes al triunfo final como el ecuatoriano Richard Carapaz (EF) o los británicos Adam (UAE) y Simon Yates (Visma) no resistieron el ritmo de los últimos kilómetros y se dejaron 15 segundos a las primeras de cambio.
La victoria de Brennan fue inesperada, porque en los últimos compases de la etapa Del Grosso consiguió escaparse en el descenso previo a entrar en Sant Feliu de Guíxols y todo indicaba que sería el triunfador en un final exigente, marcado por un repechón que pareció penalizar al neerlandés.
El británico, que sumó su primera victoria de etapa en una carrera World Tour, apretó las tuercas en los últimos metros y, pese a estar teóricamente controlado por el compañero de Del Grosso, el australiano Kaden Groves, que finalmente cruzó la meta segundo, dejó con la miel en los labios a los dos Alpecin Deceunink.
En Sant Feliu despuntó un compañero de equipo del que tenía que ser el gran reclamo de la Volta, Jonas Vingegaard, baja por la caída en la París-Niza. Sin el danés ni Tadej Pogacar (UAE), que este año ha optado por otras pruebas en el primer tramo de la temporada, la Volta dio el pistoletazo de salida con los focos puestos en Primoz Roglic (Red Bull), vencedor de la ronda catalana en 2023.
Todo ello sin dejar de apuntar a notables nombres del pelotón como el español Juan Ayuso (UAE), con confianza tras ganar la Tirreno Adriático, el ecuatoriano Richard Carapaz (EF) y el colombiano Egan Bernal (Ineos Grenadiers), entre muchos otros.
La etapa inicial, de 178,6 kilómetros con inicio y final en Sant Feliu de Guíxols, no invitaba, sin embargo, a que los aspirantes a relevar a Pogacar en el palmarés de la prueba catalana empezaran a mostrar sus armas de inicio.
El recorrido ‘rompepiernas’, con pocos tramos llanos y dos únicos puertos de tercera lejos de meta -el Coll de Begur y el Alt de Santa Pelaia- parecía ideal para ciclistas versátiles, capaces de aguantar un desnivel notable (2.765 metros).
Además de las rampas de las carreteras de la Costa Brava el pelotón tuvo que sortear también los chubascos presentes a lo largo de la jornada, que añadieron algo más de peligrosidad a los toboganes constantes de las carreteras de la Costa Brava.
Aunque por suerte para los ciclistas, no se vieron muchas caídas. Una de ellas fue la del colombiano Esteban Chaves (EF), a unos 60 kilómetros de la meta, que no le impidió seguir en la carrera, aunque cruzó a 4 minutos y 25 segundos de los mejores.
Y la lluvia, una constante en las primeras tres semanas de marzo en Cataluña, también hizo acto de presencia ya desde los primeros kilómetros, donde se incubó la primera escapada inocente de la Volta protagonizada por cuatro ciclistas de equipos invitados: el catalán Jan Castellón (Caja Rural), el murciano José Luis Faura (Burgos BH), el polaco Danny van der Tuuk, que reside en la zona donde transcurrió la etapa, y el vasco Nicolas Alustiza, ambos del Euskaltel-Euskadi.
Los cuatro fugados, que pasaron juntos los dos escollos montañosos de la jornada, gozaron casi de tres minutos de ventaja con respecto al gran grupo, que los controló hasta neutralizarlos a menos de 60 kilómetros del final. Poco después, Enric Mas (Movistar) se dejó ver bonificando tres segundos en el esprint intermedio de Llagostera.
Con el pelotón agrupado, los ciclistas parecían firmar un pacto de no agresión bajo la lluvia, a la espera de mover algo la carrera en los últimos kilómetros.
El ritmo creció a 20 kilómetros del final. Los UAE, con Marc Soler (UAE) trabajando para Ayuso con un ritmo diabólico, y los Red Bull fragmentaron el gran grupo en los últimos kilómetros, dejando rezagados a notables como Sepp Kuss (Visma), que se dejó más de 2 minutos, y evitando así sustos en la meta, donde Brennan fue el más listo de la clase.
Tras una primera etapa nerviosa y exigente por la lluvia, el pelotón afrontará este martes una etapa de transición entre las localidades gerundenses de Banyoles y Figueres, ideal para los pocos velocistas que participan en la Volta antes de que los gallos del pelotón se reten el miércoles en el primer final en alto en la estación de esquí de La Molina, en los Pirineos.