Brecha de género en la economía: un freno para el crecimiento global

La desigualdad de género en el mercado laboral y el acceso de las mujeres a oportunidades económicas continúan siendo las principales barreras para el desarrollo global. De acuerdo con el informe “Women, Business and the Law 2024″ publicado por el Banco Mundial (BM), las mujeres a nivel mundial cuentan con menos de dos tercios de los derechos legales que tienen los hombres, lo que limita su participación en la economía y reduce el potencial de crecimiento de los países.

Imagen alusiva a la brecha salarial por género: las mujeres ganan en promedio 77 centavos por cada dólar que perciben los hombres.
Imagen alusiva a la brecha salarial por género: las mujeres ganan en promedio 77 centavos por cada dólar que perciben los hombres.

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A pesar de los avances logrados en décadas recientes, la disparidad de género sigue siendo un obstáculo importante. Según las estadísticas del Banco Mundial, si las mujeres tuvieran igualdad de oportunidades en el empleo y el emprendimiento, el producto interno bruto (PIB) global podría aumentar en más de 20%, lo que significaría duplicar la tasa de crecimiento económico actual en los próximos diez años.

La falta de implementación efectiva de las leyes de igualdad también es alarmante. El estudio menciona que aunque en términos legales las mujeres disfrutan del 64% de los derechos de los hombres, en la práctica los países solo han establecido menos del 40% de los mecanismos necesarios para garantizar su aplicación. Por ejemplo, aunque 98 economías han legislado sobre igualdad salarial, solo 35 han implementado medidas de transparencia salarial o mecanismos de cumplimiento.

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que en América Latina y el Caribe existe una diferencia entre los marcos legales y los mecanismos de apoyo para su aplicación, ya que la brecha entre estos dos indicadores es de 30,5 puntos, una de las más altas a nivel mundial. Esto significa que, aunque existen leyes que protegen los derechos de las mujeres, los sistemas necesarios para hacerlas cumplir no están completamente desarrollados. La falta de recursos, infraestructura y voluntad política contribuyen a que estas normas no se traduzcan en mejoras tangibles para las mujeres.

A nivel regional, países como Argentina, Chile y México han implementado reformas para fortalecer la equidad salarial y ampliar los derechos de licencia parental. Sin embargo, en muchos casos, la falta de mecanismos de monitoreo y cumplimiento ha limitado su efectividad.

Paraguay, por su parte, refleja muchas de las tendencias observadas en la región. Aunque el país ha avanzado en términos de legislación, persisten desafíos en la implementación de políticas que fomenten la participación económica de las mujeres. En particular, la informalidad laboral continúa siendo un problema relevante, especialmente entre las mujeres que se desempeñan sin acceso a la seguridad social ni a protección legal. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2023, el 65% de las mujeres ocupadas de 15 años o más trabajaban en condiciones informales.

PORCENTAJE DE LA POBLACIÓN DE 15 Y MÁS AÑOS POR SEXO, SEGÚN CATEGORÍA OCUPACIONAL - AÑO 2024
PORCENTAJE DE LA POBLACIÓN DE 15 Y MÁS AÑOS POR SEXO, SEGÚN CATEGORÍA OCUPACIONAL - AÑO 2024

Factores que perpetúan la brecha

El informe revela que la desigualdad de género en la economía se debe a diversos factores estructurales:

Seguridad: las mujeres tienen una protección legal insuficiente contra la violencia de género. El estudio revela que mientras en 151 países se prohíbe el acoso sexual en el trabajo, solo 39 lo sancionan en espacios públicos, lo que afecta la movilidad y acceso al empleo de las mujeres.

Cuidado infantil: según estimaciones del Banco Mundial, las mujeres dedican, en promedio, 2,4 horas más al día que los hombres a tareas de cuidado no remunerado, lo que reduce su tiempo disponible para el empleo remunerado. Como muestra el gráfico 1, conforme con cifras publicadas por el INE, en 2024 el 8% de las mujeres ocupadas se desempeñaron en trabajos familiares no remunerados.

Emprendimiento y cargos públicos: el reporte advierte que solo el 44% de las regulaciones necesarias para fomentar el emprendimiento femenino están actualmente vigentes. Además, menos del 20% de las economías incorporan criterios de género en sus procesos de contratación pública.

En el caso de Paraguay, estos criterios presentan variaciones. De acuerdo con datos del INE, el 2,8% de las mujeres ocupadas se encuentran en la categoría de empleador o patrón frente a 7,0% de los hombres.

En el sector público se observa una mayor proporción de mujeres, con un 12,2% de las mujeres ocupadas como empleadas u obreras del sector público, frente al 7,6% de los hombres. No obstante, la participación femenina disminuye considerablemente en los cargos de representación.

La Ley 834/1996, en su artículo 32, establece una cuota mínima del 20% de candidaturas femeninas en las listas electorales. A pesar de ello, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Paraguay se encuentra entre los países con menor presencia de mujeres en cargos públicos de representación, como la Cámara de Diputados, los gobiernos municipales y el gabinete nacional.

Remuneración y empleo: el Banco Mundial señala que las mujeres ganan en promedio 77 centavos por cada dólar que perciben los hombres. En 92 economías no existen leyes que garanticen igualdad salarial por trabajo de igual valor, y en 45 países se prohíbe a las mujeres trabajar en sectores considerados peligrosos.

En Paraguay, la brecha salarial entre hombres y mujeres varía según el área de ocupación. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el cuarto trimestre de 2024, las mujeres que trabajaban en servicios y ventas en comercios y mercados recibían apenas el 64% del ingreso percibido por los hombres en el mismo sector. En contraste, entre las funcionarias públicas que integran alguno de los poderes del Estado, el ingreso alcanzaba el 96% del que percibían sus pares masculinos.

Derechos de nacionalidad y jubilación: en 28 países, las mujeres aún no pueden transmitir su nacionalidad a sus hijos en las mismas condiciones que los hombres, según advierte el informe. Además, en 62 naciones ellas se jubilan antes, lo que termina afectando negativamente sus pensiones.

Un cambio necesario para el crecimiento global

La equidad de género no solo es una cuestión de derechos humanos, sino también una estrategia clave para el desarrollo económico. Si bien las leyes han mejorado, su implementación sigue siendo un desafío. Sin acciones concretas para cerrar la brecha entre la legislación y la realidad cotidiana de las mujeres, el potencial económico de la región seguirá estando subutilizado.

Aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral y garantizar su acceso a oportunidades empresariales y salariales justas podría generar un impacto positivo y abarcaría una estrategia clave para el crecimiento y la prosperidad económica.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones

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