Una puesta creada desde la fantasía

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La desaparición de Meche (Silvia Flores) es el disparador de las historias que dan forma a “El bar de la Chunga”, la obra dirigida por Mario Santander, que se presenta en la Alianza Francesa (ver cartelera de teatro).

Al estilo del “Rashomon” de Akira Kurosawa, José (Pistolita Caballero), El mono (Martín Oviedo), Lituma (Edu Rojas) y Josefino (Fabio Chamorro) van comentando en medio de una ronda de tragos lo que podría haber sucedido con la joven, que fue vendida a La Chunga (Graciela Barreto), la propietaria del bar, por una noche.

Así van apareciendo fantasías sobre una relación lésbica, que involucra bastante piel y besos en escena; hasta el tímido enamorado que busca rescatar a la joven maltratada.

Más allá de la fantasía, esta puesta, basada en una obra de Mario Vargas Llosa, invita a reflexionar sobre cuán lejos están dispuestas a llegar algunas mujeres por satisfacer al hombre que tienen al lado.

Una obra muy bien actuada y adaptada a nuestro vocabulario, que además hace un buen uso de los espacios en el escenario.

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