Año Platero

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2393

Platero y yo, una de las obras más leídas de todos los tiempos, celebra este año un siglo de publicación. Lino Trinidad Sanabria la tradujo al guaraní y en poco tiempo Platero ha che se ha convertido en todo un clásico de nuestra lengua autóctona.

“Platero niko michî, haguepa, haviju apesÿi asy, hu’ûmbavaicha pe ijape, ha’etévaichavoi, mandyjúgui ijapopyre, naikanguéivaicha”. (“Platero es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos”). Así comienza en su versión guaraní, traducida por Lino Trinidad Sanabria, Platero y yo, del nobel Juan Ramón Jiménez, y que este año festeja cien años de su primera publicación. “El guaraní es la única lengua autóctona a la que fue traducida la obra”, refiere.

¿Cómo se le ocurrió traducirla? Cuenta que estando en Israel en usufructo de una beca a finales del 70, contactó con miembros de la comunidad literaria local. Ellos sabían que aquí se hablaba guaraní y querían conocer más sobre nuestra lengua, por lo cual le pidieron textos. “Yo les prometí que les enviaría ni bien regresara a Paraguay”.

Pero… al llegar aquí, Trinidad se encontró con que no había libros en guaraní, solo algunas revistas escritas en jopara. “Era un guaraní muy mezclado con el castellano; no eran textos recomendables”. Entonces decidió realizar la traducción de un libro, que en un principio se trató de Juvenilia, de Miguel Cané. “Pero cambié de idea porque Platero siempre fue mi libro de cabecera”.

La obra, plena de lirismo, trasunta la naturaleza y se prestaba para su objetivo. “Además, se ajustaba muy bien a lo nuestro; al traducirla al guaraní, me daba la impresión de que todas las travesuras de Platero se producían aquí”. Trinidad suspendió su trabajo debido a que tuvo que ir al exilio por segunda vez a Buenos Aires. “Siempre fui muy perseguido por la dictadura, desde estudiante”.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Comenta que tuvo que regresar a nuestro país exclusivamente para poder publicar su libro, dado que en el país vecino, ningún editor lo quería porque una obra en guaraní no era rentable. “Y lo conseguí. Desde entonces, me quedé en Asunción”.

Según el autor, Platero ha che tiene una historia muy larga, tanto como la original, y muy pronto pasó a convertirse, conforme a la opinión de algunos comunicadores, en un clásico en lengua guaraní. “Mi trabajo fue muy bien recibido también en el exterior”.

Trinidad señala que Juan Ramón Jiménez y su esposa, Zenobia Camprubí, enseñaron literatura durante su exilio en la universidad de Río Piedras, Puerto Rico. La biblioteca de la institución tomó con mucho entusiasmo, “y mucha satisfacción para mí”, la traducción de la obra. “Me solicitaron algunos ejemplares; les envié y el libro está entre todas las obras traducidas en diferentes lenguas, entre ellos, el chino y el japonés”.

Una de las mayores satisfacciones que le brindó la obra fue en noviembre de 2008, cuando asistió al V Foro de Lenguas Amerindias en Barcelona, España. “Fue muy emocionante escuchar a los niños catalanes leer Platero ha che; principalmente, cuando me explicaron que amaban la obra, más aún traducida en otras lenguas. Todo eso supone una preparación importante para hablar otra lengua muy diferente con una corrección fonética impecable”.

En nuestro país, Platero ha che es utilizada por los docentes como una herramienta para que los alumnos lean en guaraní. “Nosotros sostenemos que con la lectura de buenos textos se puede aprender mejor el idioma; porque cualquier lengua se aprende leyendo”. Desde su primera edición, el texto fue declarado obra recomendada en todos los niveles educativos por el Ministerio de Educación y Cultura.

Trinidad piensa publicar este año una edición especial de Platero ha che en conmemoración al primer centenario de la obra original. “Y de paso vamos a recordar las aventuras de Platero, de toda la trayectoria de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí.

Como miembro de la Academia de la Lengua Guaraní, aprovechamos y le hicimos preguntas acerca del estado actual de nuestra lengua autóctona y otras inquietudes. Trinidad señala que su consolidación ha avanzado bastante, gracias a que han logrado reglamentar los artículos 77 y 140 de la Constitución Nacional. “Esos artículos, prácticamente, no tenían vigencia, debido a la falta de reglamentación; la cual, sin  embargo, hemos logrado a finales del 2010 con la promulgación de la Ley 4251/10, de Lenguas”.

Al año siguiente, fueron creadas la Secretaría de Política Lingüística, en el sector público, y la Academia de la Lengua Guaraní, en el privado. “Luego se llamó a un concurso público de méritos para elegir los 15 primeros miembros de la Academia; se presentaron 61 interesados. Posteriormente, los 15 elegirán a otros 15, dado que de acuerdo con la Ley de Lenguas, la Academia debe tener 30 miembros de número”.

Sin embargo, todavía falta lograr la normativización de la lengua guaraní. “Nos queda mucho trabajo por hacer. Y debemos ir lento pero seguro, porque no es una tarea fácil”. Si bien destaca la preocupación del Estado por la lengua guaraní, admite que aún hay algunos ajustes que realizar. “El hecho de que se haya designado un presupuesto es un gran logro, pero todavía necesitamos un local propio. Hay instituciones, como el MEC y la Secretaria Nacional de Cultura, que deberían preocuparse más por la lengua guaraní”.

En ese sentido, resalta que se sigue haciendo tabla rasa de la recomendación técnica de la Unesco, de 1951, de alfabetizar a los niños en su lengua materna. “En 1992, la Constitución Nacional en su art. 77 toma esa recomendación, pero el MEC sigue alfabetizando en castellano, sin tener en cuenta que entre el 87 y el 90 % de los niños paraguayos tienen el guaraní como lengua materna y solo el 6 %, el castellano. Y sin embargo, esta última es privilegiada en detrimento del guaraní, en cuanto a la enseñanza, en contra, incluso, de una disposición específica de la Ley General de Educación”.

¿A qué se debería eso? “Se debe a la creencia de que el guaraní entorpece el castellano. Pero no es así. En todo caso, los dos se entorpecen, porque no asumimos nuestro bilingüismo. No se alfabetiza a los niños en su lengua materna. Para conocer cualquier otro idioma se necesita aprender bien la lengua base”.

Antes de concluir, Lino Trinidad señala que gracias a su trabajo, representantes del colegio Platero, de Málaga, España, también tiene intenciones de venir a celebrar el centenario de la obra en nuestro país, en retribución a una visita que él les había hecho. “Lo cual significa que podemos hacer un intercambio cultural y armar una celebración muy interesante para hacer conocer Platero y yo en nuestro país y el importante papel que desempeñó Zenobia Camprubí, la esposa del nobel español, en la publicación de la obra”.

Neologismos

Respecto los neologismos en guaraní, el Prof. Trinidad señala que son necesarios tanto como el préstamo y la transfonetización, para actualizarse léxicamente, porque si se descubre algo nuevo, debe tener un nombre, como en cualquier otra lengua. “Con ese criterio no debería haber palabras nuevas, salvo en el idioma del inventor. Pero para crearlas se debe conocer la técnica léxico-genética. Y antes de hacerlo, se debe consultar la tradición universal en materia de uso de una palabra”.

mpalacios@abc.com.py