Noventa años atrás, el 30 de noviembre de 1935, en Brooklyn, Nueva York, nacía Allan Stewart Konigsberg, conocido mundialmente por su nombre artístico: Woody Allen. Escritor humorístico, comediante de stand up, dramaturgo, actor y, por sobre todo, guionista y realizador cinematográfico, su prolífica carrera en el cine proporcionó a la cultura de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI tanto obras celebradas por el público y la crítica como filmes desiguales, repetitivos o, cuando menos, incomprendidos. Desde su debut como director en 1966 con What’s Up, Tiger Lily (conocida en español como Lily, la tigresa), una versión (muy libre) –o una intervención– del largometraje japonés de Senkichi Taniguchi Kagi no kag (1964), hasta la que él mismo anunció como su última película, Coup de chance (Golpe de suerte), de 2023, filmada íntegramente en francés, Woody Allen desplegó, primero, un humor satírico, irónico, flirteando con la crítica política y el absurdo, en comedias donde las huellas de sus admirados hermanos Marx, Buster Keaton y Charles Chaplin son notorias; y, a partir de la siguiente etapa de su filmografía, una mirada penetrante para ahondar en el arduo tema de las relaciones adultas entre hombres y mujeres, con tramas en las cuales los tópicos de la seducción, el romance, el engaño y la infidelidad están incrustados en un contexto que conjuga elementos dramáticos y de comedia.
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La travesía artística alleniana llega a su cúspide fílmica en películas que plantean los problemas existenciales que atormentan al realizador: la fugacidad del amor, la ausencia de propósito de la existencia, el triunfo impune de la maldad, el incontrolable papel del azar en el destino… En fin, una cosmovisión pesimista que encuentra sus fuentes, según afirmó varias veces el director, en lecturas, relecturas, interpretaciones y reinterpretaciones de las obras de Tolstoi, Dostoievski, Flaubert y Scott Fitzgerald. En lo formal y en la narrativa visual, sus filmes son tributarios del cine clásico hollywoodense de las décadas de 1930 y 1940 y del cine de Federico Fellini, Alfred Hitchcock y, en especial, Ingmar Bergman.

Nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos de Brooklyn cuyos negocios sufrieron los embates de la Gran Depresión, ya en sus días de estudiante de bachillerato Allen entretenía a sus condiscípulos con trucos de magia y chistes. Pronto comenzó a escribir material humorístico para comediantes de los teatros de Broadway. Ingresó a la facultad de comunicación de la Universidad de Nueva York, pero abandono los estudios. A principios de los años 60, escribía guiones para varios humoristas televisivos, e inició una destacada carrera en el stand up, con presentaciones en teatro, radio y televisión.
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En 1969, dirigió, coescribió con Mickey Rose y protagonizó Take the Money and Run (conocida como Toma el dinero y corre en España y como Robó, huyó y lo pescaron en Latinoamérica) que, en formato de falso documental, narra la historia de Virgil Starkwell, fracasado aspirante a ladrón de bancos cuya torpeza arruina una y otra vez sus planes delincuenciales. De 1971 es uno de sus trabajos más logrados, Bananas, que coprotagoniza con su entonces esposa Louise Lasser. Bananas cuenta la historia de un neurótico obrero neoyorquino, Fielding Mellish, que corteja a Nancy, joven militante de izquierdas y simpatizante de la guerrilla de la «bananera» Republica de San Marcos, que lucha contra la dictadura del general Vargas. Para impresionar a Nancy, Mellish viaja a San Marcos y, después de mil malentendidos, consigue unirse a los rebeldes. La revolución triunfa, pero su líder (muy parecido a Fidel Castro) termina imponiendo una nueva dictadura, lo que da lugar a más peripecias del «héroe». Sátira política divertidísima, Bananas arroja sus dardos a derecha e izquierda: la revolución cubana, las dictaduras militares y la CIA son algunos de los blancos del filme, que homenajea de paso al periodismo deportivo.
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En 1973, Sleeper (El dormilón) propone un futuro distopico en el cual una dictadura se sirve de la tecnología y el entretenimiento como medios de control social. Miles Monroe (Allen) es un músico de Jazz del Greenwich Village en el Nueva York de 1973 que se interna en el hospital para una cirugía rutinaria y, por un error médico, termina criogenizado. Dos siglos después, en el año 2173, una pareja de médicos, miembros de la resistencia, lo encuentran y lo despiertan con la intención de reclutarlo, pero la policía allana el lugar, con lo que Miles se convierte en prófugo. Disfrazado de robot sirviente, conoce a la socialité Luna Schloesser (Diane Keaton), en cuya casa tiene contacto con dos electrodomésticos comunes en el siglo XXII, la «esfera mágica», una pelota plateada que, al ser sostenida con las manos, tiene el efecto de una fuerte droga recreativa, y el «orgasmatrón», estrecha cabina dentro de la cual hombres y mujeres obtienen gratificación sexual sin contacto físico.

En sus siguientes películas, Woody Allen da un giro temático, enfocándose en las relaciones de pareja entre personajes con aspiraciones intelectuales y artísticas en un contexto urbano de clase media, en la ciudad de Nueva York. A este periodo pertenecen las celebradas Annie Hall (1977) y Manhattan (1979), hitos de la comedia romántica cuya influencia en el cine y la televisión, particularmente en la sitcom o comedia de situación estadounidense, se puede apreciar hasta nuestros días. El cineasta da otro golpe de timón en sus producciones posteriores, concebidas como homenajes fílmicos a dos de sus realizadores predilectos: Interiors (Interiores), drama bergmaniano de 1979, y Stardust Memories (conocida en castellano como Recuerdos de una estrella y como Memorias de un seductor), de 1980, inspirada en 8 ½ (Otto e mezzo, 1963), de Fellini. Stardust Memories nos adentra, en clave de comedia y en un inmaculado blanco y negro, en las vivencias de un aclamado director torturado por su anhelo de producir auténtico arte y no solo «películas divertidas». La película cuenta con el concurso de dos notorias bellezas del cine de aquellos años, Charlotte Rampling y Jessica Harper.

Tras divorciarse de Lasser y sostener una relación sentimental con Diane Keaton a principios de los años 70, al finalizar esa década Allen conoce a Mia Farrow, a la que se une sentimental y profesionalmente. Esta colaboración artística da origen a muchas de las obras más famosas del neoyorquino, como el falso documental Zelig (1983), historia ficticia de un «hombre camaleón» en las décadas de 1920 y 1930 que mezcla material de archivo de la época con recreaciones rodadas ex profeso. Todo montaje y edición, sin herramientas digitales, el filme es uno de los puntos altos en la historia del cine humorístico. En 1985 se estrena The Purple Rose of Cairo (La Rosa Púrpura del Cairo), que, protagonizada por Farrow, Danny Aiello y Jeff Daniels, relata la vida de Cecilia, que escapa de su mísero trabajo de camarera y de su desempleado y violento esposo en los años de la Gran Depresión aferrándose al mundo fantástico del cine.

Compulsivamente adicto al trabajo, Allen estrenó en 1986 Hannah and Her Sisters (Hannah y sus hermanas), cuyo notable elenco, encabezado por él y Farrow, incluye a Michael Caine, Barbara Hershey, Dianne Wiest, Carrie Fisher, Max von Sydow y John Turturro, entre otros. En las historias entrelazadas de los miembros de una familia extensa, el espectador presencia la crisis existencial contenida en los complejos nudos sentimentales que surgen en parejas que persisten por muchos años. El sutil rencor de un hombre ante el éxito profesional y la autosuficiencia de su mujer, el agotamiento del interés intelectual y sexual en una relación, la rivalidad fraternal son solo algunos de los temas incluidos en el guión, temas cuya seriedad encuentra contrapunto humorístico en el personaje de Woody Allen, que viaja de la búsqueda religiosa a la depresión, pasando por un intento suicida, para finalmente encontrar consuelo en el cine de los hermanos Marx. El filme ganó tres Óscar: mejor guión original, mejor actor de reparto (Michael Caine) y mejor actriz de reparto (Dianne Wiest).

En 1987 llegó Radio Days (Días de radio), emotiva mirada a los años de finales de la década de 1930 y principios de la de 1940, lejanamente basada en la niñez del director. La trama se centra en una familia de clase trabajadora de Rockaway Beach, Queens, Nueva York, y los programas de radio que sus miembros escuchan a diario. Narrada en off por Joe (Woody Allen), logra crear un agridulce clima nostálgico y tiene un gran elenco, con Mía Farrow, Dianne Wiest, Michael Tucker, Wallace Shawn, Danny Aiello y Diane Keaton, entre otros.
En la próxima entrega seguiremos la reseña de la extensa producción del cineasta norteamericano.
(Continuará…)

*Gustavo Reinoso es abogado por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), con estudios de Filosofía Política en la Universidad de Navarra (UNAV), España, y crítico cinematográfico. Ha publicado trabajos sobre temas que van desde las ideas estéticas de Heidegger y Lukács hasta el derecho laboral en varios medios de prensa y colabora regularmente en El Suplemento Cultural con artículos sobre el cine y sus relaciones con cuestiones de historia, música y literatura.
