29 de enero de 2026
Cuando publicamos el artículo anterior, con el mismo título, avolanta, no imaginamos las repercusiones que tendría. Me refiero especialmente a cuestiones técnicas y legales del Tratado y, específicamente, sobre el Anexo C. Algunos especialistas del espacio para el debate dejaron sus dudas, sus aportes geopolíticos y sus críticas sazonadas; otros demostraron un alto nivel de conocimiento, muy pocos juicios irónicos poco claros. Finalmente, algunos atacan al mensajero.
El seguro ocupa un lugar decisivo dentro de la economía de un país, pero su auténtica función económica suele pasar inadvertida. Detrás de cada póliza hay un mecanismo clave de previsión, estabilidad y sostenimiento del sistema productivo. Dentro de sus roles, no evita que ocurran los hechos dañosos, pero sí evita que sus consecuencias se transformen en daños patrimoniales, quiebras empresariales o conflictos sociales, transformando eventos imprevisibles en “costos previsibles”, y esa sola actividad lo vuelve casi indispensable. Partiendo del riesgo derivado de la incertidumbre, toda decisión económica se toma bajo condiciones de incertidumbre. Invertir, producir, transportar, construir o prestar servicios implica asumir riesgos. El problema no es la existencia del riesgo —que es inherente a la actividad humana— sino su impacto cuando este se materializa, y es que, un incendio, un accidente grave, o una catástrofe natural pueden borrar en horas el esfuerzo de años. El seguro aparece, entonces, como una herramienta racional de gestión del riesgo. Permite distribuir las pérdidas entre muchos y evitar que recaigan de manera concentrada sobre uno solo.
Gran parte del empeño de Donald Trump por hacerse con el control de Groenlandia es fruto de la enorme riqueza de recursos naturales de su subsuelo, desde petróleo hasta tierras raras, un término que designa a un conjunto de 17 elementos básicos para aplicaciones de alta tecnología. Además de, por supuesto, el oro, metal favorito del presidente estadounidense.

El desempeño que han tenido las Reservas Internacionales Netas (RIN) en Paraguay se consolida en una trayectoria de acumulación sostenida en el largo plazo, aunque con fases claramente diferenciadas, según el contexto económico interno y externo. En términos de nivel, el cierre de 2025 marca el máximo histórico de la serie. Este resultado refleja no solo el aumento del stock de activos externos, sino también una mejora en la composición de las reservas, con mayor peso de las divisas líquidas y una gestión activa de los activos de reserva.

El martes 13 pasado, el presidente Santiago Peña firmó un decreto mediante el cual se reglamenta la Ley 7424/2025, que crea el Registro Unificado Nacional (RUN), una fusión de la Dirección General de los Registros Públicos (dependiente de la Corte Suprema de Justicia), el Servicio Nacional de Catastro (hasta hoy bajo el Ministerio de Economía) y el Departamento de Agrimensura y Geodesia del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.

De acuerdo con los datos oficiales del Banco Central del Paraguay (BCP), las exportaciones totales en el año 2025 alcanzaron US$ 16.720,3 millones, 5,8% superior a los registros acumulados a diciembre de 2024 (US$ 15.806 millones), realizándose transacciones con un total de 148 países que constituyen los destinos de las mercaderías.