7 de febrero de 2026

Con su genialidad característica, Gabriel García Márquez definió la gran paradoja latinoamericana y caribeña: por un lado, la soledad y dificultad de ser comprendida internacionalmente y, por otro, una vitalidad e identidad que claman por ser reconocidas y valoradas en sus propios términos. Los ecos de esta reflexión divagan por un viejo laberinto desde hace ya más de cien años.
De acuerdo a los lineamientos internacionales, hemos de graficar todo lo que se representa en materia de negociaciones y de actividades diversas concernientes a los funcionarios públicos; pues bien, la referencia inmediata la encontramos en la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, que dimensiona la gravedad y las amenazas que plantea la corrupción para la estabilidad y seguridad de las sociedades financieras, en particular la delincuencia organizada y la delincuencia económica, incluido el blanqueo de dinero.

CAPA Ciudades, un programa impulsado por el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), a partir de una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y del Lincoln Institute of Land Policy (LILP), finalizó formalmente con la entrega de 419 certificaciones en 15 departamentos del país, con el objetivo de fortalecer las capacidades técnicas de las municipalidades y gobiernos locales en planificación urbana y gestión territorial.
Las evaluaciones, así como las puntualizaciones en una posible hoja de ruta aplicable en el corto y mediano plazo, es una obligación de todo ciudadano, más aún de los grupos especializados en la materia. En el Espacio para el Debate del Suplemento Económico de ABC, hemos publicado las ponencias de los técnicos que supieron y quisieron aprovechar este foro, inclusive de algunos que pidieron el anonimato para evitar represalias. En este caso, nuestras fuentes remitieron su evaluación del ejercicio que acaba de pasar, así como sus sugerencias para el bienio 2026/2028, con el pedido de mantener aún a sus integrantes en el anonimato. La primera parte de la ponencia la desarrollaron del modo siguiente:
El seguro ocupa un lugar decisivo dentro de la economía de un país, pero su auténtica función económica suele pasar inadvertida. Detrás de cada póliza hay un mecanismo clave de previsión, estabilidad y sostenimiento del sistema productivo. Dentro de sus roles, no evita que ocurran los hechos dañosos, pero sí evita que sus consecuencias se transformen en daños patrimoniales, quiebras empresariales o conflictos sociales, transformando eventos imprevisibles en “costos previsibles”, y esa sola actividad lo vuelve casi indispensable. Partiendo del riesgo derivado de la incertidumbre, toda decisión económica se toma bajo condiciones de incertidumbre. Invertir, producir, transportar, construir o prestar servicios implica asumir riesgos. El problema no es la existencia del riesgo —que es inherente a la actividad humana— sino su impacto cuando este se materializa, y es que, un incendio, un accidente grave, o una catástrofe natural pueden borrar en horas el esfuerzo de años. El seguro aparece, entonces, como una herramienta racional de gestión del riesgo. Permite distribuir las pérdidas entre muchos y evitar que recaigan de manera concentrada sobre uno solo.
Cuando publicamos el artículo anterior, con el mismo título, avolanta, no imaginamos las repercusiones que tendría. Me refiero especialmente a cuestiones técnicas y legales del Tratado y, específicamente, sobre el Anexo C. Algunos especialistas del espacio para el debate dejaron sus dudas, sus aportes geopolíticos y sus críticas sazonadas; otros demostraron un alto nivel de conocimiento, muy pocos juicios irónicos poco claros. Finalmente, algunos atacan al mensajero.