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¿Por qué es importante la gestión emocional para los docentes?
La gestión emocional no solo mejora el bienestar personal de los docentes, sino que también impacta directamente en la calidad de la enseñanza y en el ambiente del aula.
Un docente emocionalmente equilibrado puede:
- Manejar mejor el estrés y la presión asociados con la enseñanza.
- Crear un ambiente de aprendizaje más seguro y positivo.
- Fomentar relaciones saludables con los estudiantes y colegas.
- Servir como modelo a seguir para los estudiantes en la gestión de sus propias emociones.
La gestión de las emociones se refiere al conjunto de habilidades, técnicas y procesos que una persona utiliza para reconocer, comprender, expresar y regular sus propias emociones, así como para manejar las interacciones emocionales con los demás. Una mala gestión de las emociones puede tener impactos significativos en diversos aspectos de la vida, afectando tanto el bienestar emocional como el rendimiento en situaciones personales y profesionales.
Esto puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de trastornos mentales, como la ansiedad o la depresión. Puede aumentar el estrés crónico, afectando negativamente la salud mental a largo plazo. De igual manera, dificulta el establecimiento y mantenimiento de relaciones saludables.
Desarrollar habilidades de gestión emocional implica práctica, autoevaluación y la adopción de estrategias específicas para abordar las emociones de manera constructiva.
Lea más: ¿Qué es la salud mental?
Utilizar estrategias de regulación emocional
Para que podamos enfrentarnos a situaciones en que pensamos que no tenemos salida a nuestros problemas, conviene tener una «caja de herramientas» de conductas a aplicar, entre ellas pueden considerarse:
- Conciencia emocional. Reconoce y acepta tus propias emociones.
- Mindfulness. Practica la atención plena para estar presente en el momento actual sin juzgar. Utiliza técnicas de respiración consciente para calmarte y reducir la intensidad emocional.
- Expresión emocional saludable. Encuentra formas constructivas de expresar tus emociones y no reprimir, ya sea a través del arte, la escritura, la música o la conversación.
- Habilidades de afrontamiento. Desarrolla estrategias efectivas de afrontamiento, como el ejercicio, la meditación o la búsqueda de apoyo social. Aprende a enfrentar los desafíos de manera proactiva y a buscar soluciones.
- Establecimiento de límites. Identifica y establece límites saludables en tus relaciones y actividades. Aprende a decir «no» cuando sea necesario para proteger tu bienestar emocional.
- Autoatención y autocuidado. Prioriza el autocuidado, incluyendo hábitos de sueño adecuados, una dieta equilibrada y ejercicio regular.
- Búsqueda de apoyo social. Comparte tus emociones con amigos, familiares o profesionales de confianza. Busca el apoyo social cuando lo necesites, ya que la conexión emocional puede ser fundamental para la regulación emocional.
- Planificación de actividades positivas. Participa en actividades que te brinden alegría y satisfacción. Construye rutinas positivas para fortalecer tu bienestar emocional a lo largo del tiempo.
La regulación emocional es un proceso continuo y personal. Al experimentar con estas estrategias y adaptarlas a tus necesidades individuales puedes mejorar tu capacidad para manejar y controlar tus emociones de manera más efectiva.
Fuente: Riego Meyer, V, Ruiz Díaz, N. y O´Higgins, M. (2024).. Curso de salud mental para la formación integral. Fascículo 4. ABC Color. Asunción, Paraguay.