El tiempo, en su avance implacable, suele regalarnos simetrías que parecen diseñadas por un guionista meticuloso. Este febrero, Paraguay se enfrenta a un espejo histórico: se cumplen exactamente 37 años desde que el país inició su transición democrática, la misma cantidad de tiempo que duró la larga noche de la dictadura de Alfredo Stroessner.
En ese preciso punto de equilibrio, donde el pasado y el presente pesan lo mismo en la balanza de la historia, se sitúa “Liminal”, la primera exposición individual del reconocido autor y cineasta Hugo Giménez. La muestra, que abre sus puertas el lunes 2 de febrero en la emblemática Casa Bicentenario de las Artes Visuales Ignacio Núñez Soler, no es solo una exhibición de objetos, sino una invitación a habitar el umbral de nuestra propia identidad nacional.

La estética del umbral y el lenguaje de la transición
El concepto de “lo liminal” alude a ese espacio intermedio, a la frontera que no es ni un origen ni un destino, sino un estado de transformación. Para Giménez, cuya carrera ha estado marcada por una obsesión saludable por las huellas del pasado —recordemos su multipremiada ópera prima Matar a un muerto—, este momento histórico es el escenario ideal para su debut en las artes visuales.
El artista sostiene con vehemencia que la construcción de la memoria es una tarea que requiere una actualización constante para no quedar reducida a una efeméride vacía. En este sentido, la muestra explora la tensión entre la generación que vivió el ocaso del régimen y la juventud actual, que muchas veces recibe la historia como un eco lejano y desvaído.
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Lo que resulta fascinante de “Liminal” es cómo Giménez quiso trasladar su sensibilidad cinematográfica ahora a un espacio físico de museo. Aquí, el espectador no será un sujeto pasivo, sino un caminante que atraviesa paisajes emocionales construidos a partir de videos e instalaciones que recuperan la estética del retro-game.
Esta elección no es casual ni puramente decorativa; el uso de lenguajes tecnológicos contemporáneos busca romper la barrera de cristal que a veces separa a los museos de los públicos más jóvenes. Al utilizar dispositivos de Realidad Virtual (RV) y Realidad Aumentada (RA), la exposición transforma el “dato histórico” en una “experiencia vívida”, permitiendo que la oscuridad de aquellas décadas sea comprendida a través de la interacción y el descubrimiento personal.

El arte como ejercicio de resistencia ética
La curaduría de esta ambiciosa apuesta multimedia recae en Luis Vera, quien propone una lectura de la obra como un ejercicio de resistencia ética. Vera destaca que, tras años de investigación minuciosa en el Archivo del Terror, el autor ha logrado rescatar documentos, fotografías y cartas que funcionan como “huellas documentales” de cuerpos e historias que el poder pretendió invisibilizar.
Sin embargo, la propuesta huye deliberadamente del panfleto. No busca imponer una verdad masticada, sino activar lo que Walter Benjamin denominaba el “aura” de la obra, permitiendo que sea el propio visitante quien devele lo oculto entre las capas de imagen y sonido.

La colaboración interdisciplinaria buscó eleva la propuesta a una categoría sensorial superior. La arquitectura sonora, fundamental para crear esa atmósfera de “entretiempo”, ha sido diseñada y montada por Fran Villalba, mientras que la voz de la periodista y actriz de doblaje Cynthia Schaerer persiguió aportar una dimensión humana y narrativa a las instalaciones.
El montaje, a cargo de Raúl Araújo, terminó de dar cuerpo a una narrativa que busca, por encima de todo, proyectar luz sobre las sombras para que la libertad deje de ser una ausencia de oscuridad y se convierta en una capacidad activa de ver la verdad.

El cineasta que se expande hacia el espacio
La trayectoria de Hugo Giménez le precede y otorga a “Liminal” un peso intelectual específico. Como narrador y cineasta formado en espacios de élite como el Talents Buenos Aires de la Berlinale, su capacidad para estructurar relatos ya ha sido probada en festivales de la talla del Goya o en su preselección a los Oscar.
Sin embargo, en esta muestra, el director de la productora El Espejo Cine parece querer salir de los márgenes de la pantalla para interpelar al ciudadano en su propio espacio. Su experiencia previa en el Museo Reina Sofía de España y en diversos documentales como Fuera de Campo se cristaliza aquí en una madurez artística que entiende que el arte debe servir para algo más que el deleite: debe ser un lugar de interpelación para un futuro más justo.

La cita con esta experiencia transformadora tendrá lugar el próximo lunes 2 de febrero a las 19:30 horas, marcando el inicio de una temporada que se extenderá hasta el mes de marzo. La Casa Bicentenario de las Artes Visuales del CCR Cabildo, ubicada en la calle Azara 845, será el refugio de esta muestra que ha sido posible gracias al apoyo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes y de Codehupy, bajo el marco del Proyecto Memoria Democrática.
Quienes deseen sumergirse en este viaje entre la memoria y el olvido podrán hacerlo de forma libre y gratuita, en un horario extendido de lunes a viernes, desde las 08:00 hasta las 18:00 horas.
En vísperas de un nuevo aniversario de la caída de la dictadura, “Liminal” se erige como un recordatorio necesario de que la democracia no es un destino alcanzado, sino una posición de responsabilidad histórica que debemos habitar y defender cada día.
