Lo que tus manos dicen de vos cuando hablás: el lenguaje oculto del cuerpo

Mover las manos al hablar no es solo una costumbre cultural: es una forma poderosa de comunicación no verbal. Lejos de ser un gesto superficial, puede revelar cómo pensamos, sentimos y hasta cómo procesamos la información al expresarnos.

Manos.
Manos.Elmar Gubisch

¿Por qué movemos las manos al hablar?

Diversos estudios sugieren que los gestos acompañan al habla de forma casi instintiva. Lejos de ser un simple adorno, mover las manos ayuda a pensar, organizar ideas y hacer que el mensaje llegue con mayor claridad al interlocutor.

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Manos.

Según la investigadora de la Universidad de Illinois, Susan Goldin-Meadow, los movimientos de las manos pueden incluso anticipar la evolución del pensamiento: “Las manos no solo reflejan lo que pensamos, también nos ayudan a expresarlo y a construirlo.”

Transmisión de emociones y conexión

Los gestos son parte esencial de la comunicación no verbal, que representa más de la mitad de lo que transmitimos.

Al hablar, nuestras manos refuerzan emociones y permiten establecer una conexión más cercana con quien nos escucha.

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Por ejemplo, abrir las palmas mientras se conversa puede denotar honestidad y apertura, mientras que un movimiento rítmico acompasado puede transmitir entusiasmo o pasión.

Un informe publicado en la revista Psychological Science comprobó que las personas que usan más las manos al comunicarse suelen resultar más carismáticas y confiables.

Al mismo tiempo, ayudan a mantener la atención y facilitan la memorización del mensaje tanto para quién habla como para quién escucha.

Diferencias culturales y personales

Los gestos varían significativamente entre culturas. En el Mediterráneo, América Latina y partes de África, se perciben como señales de energía, convicción y cercanía.

En otras culturas, un exceso de gestualidad podría interpretarse como señal de nerviosismo o arrogancia.

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Además, la frecuencia y la forma de mover las manos pueden revelar rasgos de personalidad: quienes las utilizan con frecuencia suelen ser percibidos como extrovertidos y espontáneos.

La relación entre pensamiento y gestos

Mover las manos no solo ayuda a quienes nos escuchan. Se ha comprobado que el movimiento acompaña ciertos procesos mentales.

Por ejemplo, al explicar conceptos complejos o dar indicaciones espaciales, las personas tienden a usar gestos para “dar forma” a lo que explican, facilitando el recuerdo y la comprensión tanto en sí mismos como en los demás.

Un experimento realizado por la Universidad de Chicago evidenció que los niños que usan las manos al aprender matemáticas avanzan más rápido en la resolución de problemas, lo que sugiere que los gestos tienen una función cognitiva además de comunicativa.

Lejos de ser un acto casual, mover las manos mientras hablamos es una herramienta clave en la comunicación humana.

Nos ayuda a pensar, sentir, conectar y transmitir mejor nuestras ideas. Así, la próxima vez que notes que tus manos parecen tener vida propia durante una conversación, recordá: tu cuerpo también habla y puede revelar más de lo que imaginás.

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