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Lograr una masa de empanadas suave al paladar, pero firme al contener el relleno, es un arte que combina técnica, precisión y pequeños secretos de cocina.
Ingredientes básicos para hacer una buena masa de empanadas
El punto de partida está en los ingredientes básicos. La harina de trigo es la columna vertebral de la masa, y lo ideal es utilizar harina todo uso para garantizar una estructura equilibrada.
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La grasa —ya sea manteca, mantequilla o incluso aceite vegetal— aporta suavidad y sabor. El agua, por su parte, debe estar bien fría para facilitar el manejo de la masa y evitar que la grasa se funda antes de tiempo.

Una pizca de sal es indispensable para realzar el sabor, y algunos optan por añadir levadura en polvo para obtener una textura más aireada.
Medir con precisión cada ingrediente es clave. Se recomienda una proporción de dos partes de harina por una de grasa, y añadir el agua de forma gradual, hasta que la masa se una sin quedar pegajosa. Un cuarto de taza de agua por cada taza de harina suele ser un buen punto de partida.
Pasos para que la masa de empanadas sea suave y resistente
El proceso de mezclado también requiere atención. La harina debe integrarse con la grasa hasta lograr una textura arenosa, similar a migas de pan. Esta etapa puede hacerse con las yemas de los dedos o con un cortador de masa.

Luego, se incorpora el agua fría poco a poco, amasando suavemente durante cinco a diez minutos, solo lo necesario para desarrollar el gluten y obtener una masa elástica pero no dura.
Un paso esencial —y muchas veces subestimado— es el reposo. Una vez formada la masa, debe envolverse en papel film y descansar en la heladera por al menos 30 minutos. Esto permite relajar el gluten, lo que facilita el estirado y previene que la masa se rompa al armar las empanadas.

Al momento de trabajarla, es fundamental que la superficie esté limpia y ligeramente enharinada. La masa debe estirarse con rodillo hasta alcanzar un grosor uniforme, de entre dos y tres milímetros, para asegurar una cocción pareja.
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En cuanto a la cocción, existen dos caminos: fritura u horneado. Freír las empanadas en aceite vegetal neutro —a temperatura adecuada— brinda una textura crujiente y dorada.
En cambio, hornearlas a 200 °C durante 20 a 25 minutos da como resultado una masa más seca, pareja y con menos contenido graso. La elección depende del gusto personal y del tipo de relleno.
Con estos consejos y cuidados, preparar una masa de empanadas perfecta en casa es completamente posible. El resultado será una masa sabrosa, maleable y resistente, capaz de contener cualquier relleno sin romperse. Un pequeño gesto culinario que transforma una receta tradicional en una experiencia memorable.