“Seis terroristas y doce civiles, entre ellos mujeres y niños, murieron, mientras que otras 32 personas, incluidos efectivos de las fuerzas de seguridad, resultaron heridos”, dijo hoy a EFE un oficial de seguridad paquistaní que pidió no ser identificado.
El ataque tuvo lugar ayer alrededor de las 18:30 hora local (11:30 hora paraguaya) en el acantonamiento del Ejército en el distrito de Bannu, ubicado en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa.
Según informaron fuentes de la Policía a EFE, el asalto comenzó cuando los insurgentes hicieron estallar dos vehículos cargados de explosivos para derribar el muro exterior de la base, tras lo que se desató un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.
Varias víctimas civiles se registraron en viviendas y mezquitas de los alrededores, debido a que la explosión provocó el derrumbe de sus tejados.
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“Tres personas murieron al derrumbarse el techo de una mezquita”, reveló el oficial de seguridad.
El ataque fue reivindicado por el grupo Jaish Al-Fursan, afiliado a los talibanes paquistaníes, según un comunicado en el que aseguraron haber matado a doce efectivos de las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, las autoridades paquistaníes no mencionaron la presencia de bajas entre sus efectivos militares.

El Ministerio del Interior de Pakistán expresó anoche en X sus condolencias a la familias de los fallecidos. Además, confirmó la muerte de seis terroristas en el ataque.
El acantonamiento de Bannu alberga oficinas y viviendas de las fuerzas de seguridad, y fue testigo el pasado julio de otro intento de ataque similar en el que murieron ocho soldados paquistaníes y diez insurgentes, que el Ejército atribuyó a otro grupo afiliado a los talibanes paquistaníes.
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Khyber Pakhtunkhwa, que comparte frontera con Afganistán, es junto a la provincia de Baluchistán, también lindante con Afganistán, una de las zonas más conflictivas de Pakistán, y experimenta un repunte de la violencia insurgente en los últimos años, especialmente desde la llegada al poder de los talibanes en el país vecino.
Islamabad acusa a los talibanes afganos que tomaron el control en Kabul en agosto de 2021 de dar cobijo a grupos insurgentes, lo que es rechazado por los fundamentalistas afganos.
Según el último informe anual del Centro de Investigaciones y Estudios de Seguridad de Pakistán, en 2024 murieron al menos 685 miembros de las fuerzas de seguridad en 444 ataques terroristas, convirtiéndolo en el año más mortífero para las fuerzas de seguridad paquistaníes en una década.