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Desde temprano, Buenos Aires amaneció con temperaturas elevadas y una humedad del 89%. A las 6 de la mañana, la sensación térmica ya estaba por encima de los 30 °C, y conforme avanzaba la jornada, las temperaturas continuaban en ascenso. La máxima de hoy se espera que llegue a los 35 °C, pero el verdadero desafío fue el calor extremo que se percibió durante las primeras horas, con temperaturas que se acercaron peligrosamente a los 47°C en algunos sectores de la ciudad, reporta el diario Clarín.
El miércoles, el calor extremo se vio agravado por un doble apagón que causó un caos en la ciudad. Las calles de Buenos Aires se transformaron en un hervidero, con semáforos apagados, subtes varados y miles de personas varadas en medio del calor. El servicio de trenes en el Mitre también se vio afectado, con cortes de electricidad en la estación Retiro que dificultaron el acceso a la ciudad. Aunque el servicio se restableció poco después de las 20:00, las demoras y cancelaciones fueron una constante durante todo el día.
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Alertas rojas y amarillas
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió alerta amarilla para la capital y el conurbano bonaerense, debido al calor extremo que se estaba registrando en la zona. Sin embargo, el panorama era aún más grave en seis provincias argentinas, que se encontraban bajo alerta roja. Misiones y Corrientes, en su totalidad, y gran parte de Chaco, el norte de Santa Fe, y el este de Formosa y Santiago del Estero, experimentaban temperaturas peligrosamente altas, lo que puso en riesgo la salud de la población.
Ante la persistente ola de calor, el SMN emitió una serie de recomendaciones para mitigar los efectos del calor extremo. Entre ellas, se destacó la importancia de mantenerse hidratado, consumir alimentos frescos como frutas y verduras, y vestir ropa ligera y de colores claros. Además, se sugirió evitar la exposición directa al sol y reducir la actividad física. En particular, se enfatizó la necesidad de prestar atención a los grupos más vulnerables: lactantes, niños y personas mayores.
Aunque este jueves se presentó como una jornada insoportable, las previsiones apuntan a que el clima podría comenzar a cambiar a partir del viernes. Se espera una máxima de 32 ºC y cielo mayormente despejado. Sin embargo, el verdadero alivio se podría sentir el domingo, cuando las temperaturas podrían descender a los 21 °C de máxima y 14 °C de mínima, lo que traerá una pausa a este fenómeno extremo. La previsión para la próxima semana apunta a un clima más moderado, con máximas que no superarán los 25 °C en los primeros días.
Fuente: Clarín.com