24 de marzo de 2026

En los encuentros caninos, el límite entre una sesión de juego intenso y una agresión real puede ser estrecho. La diferencia suele estar menos en el ruido —gruñidos y ladridos pueden aparecer en ambos contextos— y más en el lenguaje corporal y en si los perros conservan la capacidad de “negociar” la interacción. Identificar esas señales a tiempo puede evitar mordidas, traumas y conflictos entre tutores.

En muchos hogares, el perro o el gato dejó de ser “la mascota” para convertirse en un miembro central de la familia. El cambio trajo avances —más cuidados, más atención veterinaria, más sensibilidad—, pero también una cara menos visible: vínculos tan cerrados que terminan afectando el bienestar del animal.

La creencia de que el azúcar causa ceguera en mascotas oculta una verdad más compleja: la diabetes, vinculada a la ingesta excesiva, puede conducir a cataratas y otras complicaciones oculares. Prevenir es esencial para proteger su visión.

Hay perros que, incluso con canas y años de experiencia, siguen pareciendo recién salidos de una camada. Ojos grandes, hocicos cortos, cabezas redondeadas y un tamaño compacto sostienen esa estética de “cachorro eterno” que conquista en la calle y en redes sociales. ¿Cuáles son?

En los pasillos solemnes del Poder Judicial, donde el eco de los pasos suele ir acompañado de expedientes y rostros serios, apareció un protagonista que no entiende de códigos penales, pero sí de lealtades inquebrantables. No lleva traje ni maletín, pero su presencia se volvió tan esencial como la de cualquier magistrado.

Los perros no verían el mundo solo en blanco y negro. Con una visión dicromática, perciben también algunos colores, adaptándose mejor a la detección de movimiento y condiciones de poca luz, superando las limitaciones que les atribuimos.