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De acuerdo a la investigación de la entidad, el Airbus A320 estaba a unos 213 metros de aterrizar cuando el piloto del avión detectó un pequeño objeto negro a la izquierda del aparato aéreo.
El objeto, que más tarde fue identificado como un pequeño helicóptero a control remoto, pasó a sólo 6 metros de ala del avión.
El dron no tocó el ala y el piloto logró aterrizar el avión sin problemas, tras el hecho ocurrido a las 2.16pm del 22 de julio pasado.
Sin embargo, UKAB informó que el piloto se distrajo durante las maniobras de aterrizaje y aclaró que en caso de una colisión con el dron, el avión podría haberse estrellado provocando una catástrofe sin precedentes en el país.
Los controladores aéreos de Heathrow fueron informados de inmediato del incidente, y pasaron el caso al ente regulador, que hoy concluyó se trató de un caso “de gravedad A”, implicando un “alto riesgo de colisión”.
Al comienzo del año, la Asociación de pilotos de aerolíneas (BALPA) demandó mayor protección para la población contra el creciente riesgo de drones en el espacio aéreo británico.
El secretario general de BALPA, Jim McAuslan, afirmó que el Reino Unido “debería convertirse en una ’zona segura de drones para poder aprovecharse al máximo los beneficios comerciales y de esparcimiento de los aparatos aéreos a control remoto, al tiempo de proteger a pasajeros, pilotos y vecinos de aeropuertos”.
“La tecnología está siendo desarrollada rápidamente y podríamos ver aparatos a control remoto del mismo tamaño que un Boeing 737 operando comercialmente en los cielos británicos dentro de diez años”, subrayó McAuslan.