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Pablo Medina Velázquez tenía 57 años de edad cuando fue asesinado el jueves 16 de octubre de 2014 en el distrito de Villa Ygatimí, departamento de Canindeyú.
En el mismo atentado murió Antonia Maribel Almada Chamorro, de 19 años, quien lo acompañaba circunstancialmente en su camioneta.
La única sobreviviente y a la vez testigo principal del crimen fue Juana Ruth Almada Chamorro, en ese momento de 30 años, cuyo testimonio fue fundamental para identificar y capturar a los responsables.
El autor moral del crimen, Vilmar Acosta Marques, desde 2015 cumple en la cárcel de Tacumbú una condena de 39 años.
Uno de los sicarios, Wilson Acosta Marques, quien es hermano mayor Vilmar, está preso en Brasil desde 2020 en espera de su juicio.
El otro pistolero, Flavio Acosta Riveros, quien es sobrino de Vilmar y Wilson, desde 2016 cumple en Brasil una sentencia de 36 años.
En Capiibary
Olga Bianconi, viuda de Pablo, así como los hijos de ambos, Marianela y Virgilio, visitaron la tumba del periodista en la ciudad de Capiibary, departamento de San Pedro, donde el comunicador vivió con sus padres y hermanos hasta su juventud.
La hija mayor de Pablo, Dyrsen, quien es fruto de su primer matrimonio, también estuvo en el lugar.
Los miembros de la familia de Pablo ofrecieron un agasajo a los niños de la zona, en nombre del corresponsal de ABC Color, considerado uno de los mártires del periodismo paraguayo.
Pablo, su señora Olga, su hija Marianela y su hijo Virgilio vivían en Curuguaty, departamento de Canindeyú, donde a la vez funcionaba la Corresponsalía de ABC Color.
Marianela ahora tiene una hija de dos años, que es la nieta del periodista.
Dyrsen, la hija mayor de Pablo, vive tiene una hija y dos hijos, también nietos del corresponsal de ABC.
Pablo Medina tuvo otros dos hermanos comunicadores que fueron asesinados por la mafia, Salvador en 2001 y Salomón en 2002.
Los periodistas de ABC recordaron tambiéna Pablo con un acto en la Redacción del diario.