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En este contexto, el representante del Vaticano emitió un fuerte mensaje contra la criminalidad y la corrupción, señalando los peligros que estas problemáticas representan para la sociedad paraguaya, especialmente en una región donde el narcotráfico y el crimen organizado han incrementado su presencia tras ser desplazados del norte del país.
Durante una entrevista, el nuncio enfatizó que la criminalidad no es una solución para la pobreza, sino una trampa que perpetúa la desigualdad y el sufrimiento.
“Evidentemente, la criminalidad es una forma con la cual estamos haciendo que nuestros hermanos pobres queden para siempre en la pobreza. La criminalidad solo nos llena de la ilusión de una riqueza fácil, pero solamente la vida honesta y un trabajo honesto pueden darnos la paz y dignidad que nos permiten seguir adelante”, manifestó.
Señaló además que es necesario romper con la idea de que los poderosos y corruptos tienen la última palabra en la sociedad.
“No tenemos que someternos a esta lógica criminal de que los poderosos tienen que tener la última palabra. Evidentemente, hay muchas situaciones en Paraguay donde se crean estas ilusiones de que con el crimen o la maldad se puede obtener todo lo que uno quiere, pero nosotros tenemos que instaurar una sociedad diferente, donde cada uno se sienta en paz y seguro”, aseveró.
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El nuncio hizo un llamado a la dignificación del trabajo honesto, resaltando el sacrificio diario de miles de paraguayos que trabajan arduamente para sostenerse sin recurrir a la ilegalidad.
“Uno tiene que poder trabajar con honestidad, así como hace la mayoría de los paraguayos, como los que tienen que tomar temprano un colectivo o los que tienen que ir a primera hora al campo a trabajar duro. Ese trabajo da dignidad y no la riqueza fácil que a veces la criminalidad usa para ilusionarnos”, refirió.
Corrupción: un veneno en el sistema de salud
El nuncio también abordó el tema de la corrupción en el sistema de salud, haciendo referencia a los escándalos recientes en centros asistenciales dependientes del Estado.
Dirigió un mensaje contundente a quienes administran los servicios de salud pública, recordándoles que su responsabilidad es con el bienestar de todos los paraguayos.
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“La salud de los ciudadanos es fundamental para el bienestar general. El gobierno evidentemente está tratando de solucionar muchas situaciones no favorables para el ciudadano, pero el trabajo es grande y, a veces, los intereses particulares van tomando el lugar del bien común. Nosotros, como Iglesia, estamos siempre apuntando al bien común”, indicó.
Denunció que la corrupción dentro del sistema de salud afecta directamente a los sectores más vulnerables de la población y exigió un manejo honesto de los recursos públicos.
“Que nadie se apodere de lo que es propio del ciudadano paraguayo, que nadie piense en apoderarse de una institución pública como un hospital o de algo tan importante para la salud y sacar provecho para su propia persona o para su grupo”, dijo.

Se refirió también a la desigualdad en el acceso a la atención médica, lamentando que las personas con recursos puedan acceder a hospitales en el extranjero mientras que los más necesitados deben conformarse con servicios públicos de baja calidad.
“Es un servicio necesario para la colectividad y cada paraguayo que vive en este país debe poder ser tratado sin pensar que los ricos pueden ir a hospitales de Brasil o Argentina mientras que los pobres tienen que quedarse acá sufriendo. Todos merecemos el mismo tratamiento, cada paraguayo merece ser tratado en su país por una institución que sea pública, pero que tenga un buen nivel de atención”, finalizó.
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