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Docentes que integran el plantel de la Escuela Básica Nº 2224 Higinio del Pilar Ortíz, de la Compañía Itaybumi de Caacupé, ya no saben a dónde recurrir para pedir ayuda ante la situación de extrema peligrosidad en la que estudian los chicos, debido al inminente derrumbe de uno de los pabellones de la institución.
La profesora María Graciela Amarilla, maestra del nivel inicial de la escuela, contó que ya hace años que reclaman a las instituciones pertinentes del Ministerio de Educación (MEC) de la Gobernación de Cordillera y de la Municipalidad de Caacupé, pero no reciben respuesta.
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Solo que, en este caso, realmente el techo del pabellón se está por caer en cualquier momento, advirtió la docente.
Los más chicos de la escuela padecen la lluvia
En el caso del nivel inicial, donde estudian en una misma sala los niños del Jardín y del Preescolar, por falta de rubros para docentes, los más chiquitos de la escuela la pasan muy mal cada vez que llueve, porque los techos de su clase no solo gotean, sino que chorrean. Prácticamente, no hay un solo rincón del aula en la que los chicos estén realmente guarecidos de la lluvia, por lo que se mojan y luego vienen los consecuentes resfriados.
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La profesora María Graciela Amarilla contó que la última vez que el Ministerio de Educación visitó la escuela fue hace tres años. Las mismas visitas recibieron de la Municipalidad y de la Gobernación, pero “solo vienen a mirar y desaparecen”.
Unos 100 niños y adolescentes están matriculados en esta institución, que tiene disponible hasta el 3º año de la Educación Media. Es decir, se trata de un colegio importante, y el único disponible para los chicos de la aislada comunidad.
Director toca puertas, pero no lo ayudan
El director de la institución, Óscar Neri Ruiz, ya intentó tocar puertas de varias oficinas del MEC, de la Gobernación y de la Municipalidad, incluso viniendo hasta la Capital, pero no recibe respuesta alguna.
Son 26 docentes en el plantel, algunos lugareños, y muchos provenientes de otras ciudades.
Como no tienen una población numerosa, resisten, enseñando a un promedio de 15 alumnos por grado, pero en medio de numerosas precariedades.