Proyectan crecimiento de hasta 20% en exportaciones para 2025

Con presencia en más de una decena de países, la industria farmacéutica paraguaya consolida su perfil exportador y avanza en segmentos de mayor complejidad como los biosimilares. Mientras crece la apuesta por la biotecnología, el sector opera cerca de su máxima capacidad instalada y proyecta nuevas inversiones para sostener su expansión.

El dinamismo exportador se ha convertido en uno de los ejes estratégicos del sector farmacéutico nacional.
El dinamismo exportador se ha convertido en uno de los ejes estratégicos del sector farmacéutico nacional.

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La industria farmacéutica paraguaya atraviesa un momento de expansión sostenida, con indicadores positivos tanto en producción como en exportaciones. Durante 2024, el sector consolidó su recuperación pospandemia y logró avanzar sobre nuevas fronteras regionales e internacionales. A esto se suma un arranque alentador en 2025, con perspectivas de crecimiento interanual que entusiasman a los referentes del rubro.

“Gracias a Dios, el mercado está en evolución. Realmente estamos recuperando lo que la pandemia nos había cortado y estamos en plena expansión”, afirmó el presidente de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma), Gerardo García, en entrevista con ABC Negocios. Según estimaciones compartidas, el sector podría cerrar este año con un incremento de hasta el 20% en el volumen exportado.

El repunte se apoya en varios frentes: una capacidad instalada que se acerca al 75% de su ocupación, la intensificación del régimen de maquila como canal de salida y una política empresarial más agresiva para abrir mercados en Sudamérica, Centroamérica e incluso África.

Envíos con sello nacional y proyección internacional

El dinamismo exportador se ha convertido en uno de los ejes estratégicos del sector farmacéutico nacional. En 2023, las exportaciones de medicamentos alcanzaron los US$ 73,7 millones, y las proyecciones al cierre de 2024 situaban esa cifra en torno a los US$ 100 millones, consolidando un crecimiento progresivo. Aunque aún no se han publicado cifras definitivas, el comportamiento del sector indica una evolución sostenida.

Uno de los elementos clave en esta expansión es el régimen de maquila, que permite a las industrias locales exportar con ventajas impositivas. Según García, “prácticamente el 50% de lo que estamos exportando va a través de ese sistema”, lo que posiciona a la maquila como una herramienta vital para la competitividad regional. El modelo permite sortear trabas sanitarias en países como Brasil o Argentina, donde aún no se han habilitado registros sanitarios para productos paraguayos de esta índole.

La diversificación de mercados también ha sido notable. Los medicamentos paraguayos llegan con regularidad a Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador —este último con fuerte presencia—, además de toda Centroamérica. “Estamos enviando ahora de vuelta a Venezuela, y hasta México. Inclusive, se está abriendo paso también en el mercado africano”, explicó García, destacando la estrategia de expansión más allá del eje sudamericano.

Con una perspectiva optimista para este 2025, el presidente de Cifarma proyecta la suba del 20% en comparación con el año anterior, señalando que el crecimiento está respaldado tanto por la demanda externa como por la capacidad técnica del sector.

Con presencia creciente en Sudamérica, Centroamérica y aperturas incipientes hacia África, el desafío ya no es solo crecer en volumen, sino escalar en complejidad y diversificación.
Con presencia creciente en Sudamérica, Centroamérica y aperturas incipientes hacia África, el desafío ya no es solo crecer en volumen, sino escalar en complejidad y diversificación.

Cerca del techo productivo, el sector busca expandirse

El crecimiento en las exportaciones se apoya, en buena medida, en una capacidad industrial que está operando cerca de su máximo. Según cifras sectoriales, los laboratorios nacionales trabajan en promedio al 75% de su capacidad instalada, un nivel considerado alto en la industria manufacturera. Este porcentaje no solo refleja eficiencia, sino también presión por ampliar las líneas de producción para sostener el ritmo de crecimiento.

“Estamos también en esa parte creciendo”, señaló García, haciendo alusión al uso casi pleno de las instalaciones actuales. Este nivel de concentración, sin llegar aún al límite, ofrece una doble lectura: por un lado, evidencia una industria bien aprovechada; por otro, plantea la necesidad de nuevas inversiones para evitar cuellos de botella productivos a futuro.

Este contexto refuerza la idea de que la industria farmacéutica paraguaya está en una etapa de madurez, en la que las decisiones estratégicas —como la diversificación de productos o la incorporación de tecnología— juegan un papel decisivo. El salto hacia segmentos más complejos, como el de los productos biológicos, aparece así como una evolución natural del sector ante el agotamiento de su capacidad tradicional.

Biotecnología y biosimilares: el salto cualitativo

Uno de los hitos recientes más importantes del sector es la incursión en la biotecnología, un terreno históricamente reservado a industrias de alta especialización. En Paraguay, ya existen cuatro empresas que están desarrollando productos biológicos, incluyendo biosimilares, lo que marca un avance sustancial en términos de complejidad técnica, inversión y valor agregado.

“Sabemos que los productos más adquiridos, tanto a nivel local como afuera, son los productos biológicos. Por suerte, estamos llegando a eso y estamos produciendo los primeros biosimilares dentro del país”, señaló el presidente de Cifarma. Este paso no solo amplía el catálogo de medicamentos disponibles, sino que también posiciona a la industria local en un segmento de alta demanda y rentabilidad.

La apuesta es estratégica ya que, con la producción de medicamentos convencionales, el sector ya cubre aproximadamente el 75% de la demanda del Instituto de Previsión Social (IPS) y del Ministerio de Salud Pública. Con la incorporación de los biológicos, la cobertura podría alcanzar hasta el 90%, quedando fuera únicamente los productos con patentes activas que no pueden ser replicados.

La biotecnología no solo eleva el perfil técnico del sector, sino que también lo fortalece como socio confiable para nuevos mercados internacionales que demandan estándares más altos de calidad y desarrollo.

Gerardo García, presidente de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma).
Gerardo García, presidente de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma).

Inversiones en puerta y atractivo regional

El fortalecimiento del ecosistema farmacéutico local también se refleja en el interés que genera entre potenciales inversores internacionales. Según el titular del gremio, el sector viene recibiendo múltiples consultas y visitas de empresarios extranjeros interesados en instalar operaciones industriales en Paraguay, especialmente vinculadas al desarrollo biotecnológico.

“Soy testigo de la visita que recibimos y en todos los casos les estamos ofreciendo fundamentalmente que vengan a instalarse para desarrollar la parte de biotecnología”, aseguró García. La propuesta se sostiene sobre ventajas concretas: costos competitivos, marco jurídico favorable para la inversión industrial (como la Ley 60/90 y el régimen de maquila), y una industria local que ya ha demostrado capacidad para abastecer mercados exigentes.

El desafío ahora es canalizar ese interés en proyectos concretos que amplíen la capacidad productiva y eleven aún más el estándar tecnológico del país. En un contexto global donde la resiliencia de las cadenas de suministro es clave, Paraguay aparece como un nodo atractivo en el mapa regional para el sector farmacéutico.

Sector público: entre avances y deudas

Aunque el sector farmacéutico ha demostrado dinamismo y capacidad de respuesta, su relación con el sector público continúa atravesando tensiones estructurales, en especial en lo que respecta a las deudas acumuladas por compras estatales. Las dos principales instituciones públicas compradoras —el Ministerio de Salud y el Instituto de Previsión Social (IPS)— mantienen pasivos con los laboratorios nacionales, a pesar de que estos abastecen un porcentaje significativo de sus necesidades.

“En el Ministerio de Salud estamos entregando medicamentos, de nuevo está empezando a subir la deuda, pero es normal porque lo que se paga es muy inferior a lo que se requiere desde el punto de vista de demanda”, explicó el referente. En el caso del IPS, los problemas son más complejos: “Siguen las cosas todavía sin solucionarse definitivamente, a pesar de que ahora está autorizado un nuevo factoring (mecanismo financiero que permite adelantar el cobro de facturas mediante su cesión a una entidad financiera) para poder reducir la deuda”.

No obstante, el gremio mantiene un diálogo fluido con ambas instituciones. “Estamos en permanente contacto con las autoridades, tanto del IPS como del Ministerio de Salud, para que ellos puedan ir poniéndose al día con nosotros”, añadió García. Esta articulación resulta crucial no solo para el flujo financiero del sector, sino también para garantizar el suministro sostenido de medicamentos en el sistema de salud pública.

Apertura global y salto tecnológico

Lo que va de este 2025 se perfila como un año clave para consolidar el proceso de internacionalización del sector farmacéutico paraguayo. Con presencia creciente en Sudamérica, Centroamérica y aperturas incipientes hacia África, el desafío ya no es solo crecer en volumen, sino escalar en complejidad y diversificación, aprovechando una vez la posición geográfica estratégica que posee el país.

Para el gremio, el verdadero salto estará en sostener este ritmo con innovación, profesionalización y alianzas estratégicas. “Estamos produciendo biosimilares, estamos ampliando mercados, y seguimos en contacto con potenciales inversores. El objetivo es mantenernos en evolución”, resumió García.

La industria local ya no solo busca abastecer al país: busca posicionarse como una plataforma exportadora confiable, con productos competitivos y visión de largo plazo. En ese horizonte, la biotecnología, la expansión de la maquila y la incorporación de tecnología dejan de ser promesas y pasan a formar parte tangible del presente.

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