Stevia, innovar para sobrevivir

Paraguay, cuna del ka’a he’e o stevia, mantiene su potencial natural como origen de este endulzante utilizado por los guaraníes desde hace siglos. Sin embargo, pese a ser el país de nacimiento de la planta, la producción nacional aún resulta insuficiente para satisfacer una demanda interna y externa en rápida expansión.

Stevia nacional.
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Tras una fuerte sequía que redujo la superficie cultivada, el sector trabaja para recuperarse y aumentar el área de cultivo. En diálogo con ABC Rural, Juan Barboza, presidente de la Cámara Paraguaya de la Stevia (Capaste), explicó los desafíos y oportunidades que vive el sector.

Stevia.
Stevia.

La planta dulce nacional recupera su protagonismo en los mercados, pero aún enfrenta barreras como la falta de financiamiento, datos estadísticos actualizados y apoyo gubernamental. Según Barboza, el sector se encuentra en una etapa de repunte luego de enfrentar una de las sequías más fuertes de los últimos tiempos.

Este repunte no sólo responde al clima, sino también a la creciente demanda internacional, el aumento de precios pagados al productor y las virtudes de una planta cuyas propiedades traspasan fronteras.

“Lastimosamente, de parte del Gobierno no tenemos ningún programa de apoyo”, sostiene Barboza. “La stevia puede ser una verdadera herramienta de desarrollo rural sostenible, diversificar ingresos, amigable con el ambiente, no requiere agroquímicos y tiene mercado asegurado. Con más datos, inversión, tecnología, financiamiento y apoyo gubernamental, podría pasar de ser un cultivo alternativo a uno estratégico para el Paraguay”.

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Desafíos y oportunidades para duplicar la producción

En Paraguay se cultivan principalmente tres variedades: la Criolla, Eirete y Catupyry, cada una con características que se ajustan a las condiciones del país y a las demandas del mercado. Sin embargo, la gran diferencia entre un cultivo de bajo rendimiento y uno competitivo radica en la mecanización.

“El rendimiento promedio de manera artesanal está entre 2.000 y 2.500 kilos por hectárea. Sin embargo, una producción mecanizada puede ser de 5.000 o 6.000 kilos por hectárea”, explicó Barboza.

Esto implica más del doble de producción y mayores ingresos para el productor. El problema es que muchos pequeños y medianos productores no cuentan con recursos suficientes para invertir en sistemas de riego automático, maquinaria para plantación y cosecha, o tecnología para el secado y envasado.

La producción agrícola hoy en día, si no se mecaniza o no se automatiza, ya no puede competir. Sin esas prácticas, es muy complicado producir”, advirtió el representante del gremio.

Uno de los mayores desafíos recientes fue la sequía que afectó gravemente los cultivos de stevia. Frente a esto, Barboza considera indispensable la incorporación de sistemas de riego automático, no solo como medida de mitigación, sino como una necesidad para la sostenibilidad productiva.

“El cambio climático prácticamente obliga a que toda la producción cuente con riego. Sin eso, es casi imposible garantizar los volúmenes que exigen los mercados”. Además, destacó un aspecto ambiental positivo: “La stevia contribuye con el sistema ambiental porque no se utilizan productos químicos para la producción”.

Sacarle el valor agregado

Recordó que actualmente se exporta principalmente hojas secas de stevia, que luego son procesadas e industrializadas en otros países. Para Barboza, este modelo debe evolucionar: “Ningún país del mundo puede salir adelante vendiendo solo materia prima. Hay que darle valor agregado, apostar por la industrialización”.

Para Barboza, este cambio permitiría generar más empleo, mejores precios internos y mayores ingresos por exportación. Además, convertiría al país en un actor relevante no solo como proveedor de hojas, sino como exportador de productos elaborados como endulzantes, extractos y mezclas para la industria alimenticia y farmacéutica.

Hemos presentado a varios gobiernos un proyecto de cultivo, procesamiento, industrialización, consumo y exportación. Cultivando en escala puede favorecer a miles de productores y generar ingresos significativos por la exportación”, afirmó.

Mercados y precios

La stevia paraguaya tiene hoy un mercado diversificado: se exporta a varios países sudamericanos, a Estados Unidos, Europa, y más recientemente a países árabes. Japón, históricamente, es el mayor consumidor a nivel mundial, mientras que China se mantiene como el mayor productor global.

El precio internacional también muestra una tendencia positiva. “En los últimos tiempos se están pagando entre 13.000 y 15.000 guaraníes por kilo; en los inicios, los precios oscilaban entre 6.000 y 8.000 guaraníes”, recordó Barboza.

Este aumento favorece a los productores, pero también incrementa la necesidad de contar con mayor volumen para abastecer la demanda. “En cuanto a la exportación, en los últimos tiempos se mantiene por el hecho de que el consumo local ha aumentado. Pero si tuviéramos mayor producción, podríamos exportar más”, señaló.

La ausencia de datos en tiempos digitales

Un problema es la falta de estadísticas actualizadas. Ni siquiera se dispone de datos exactos sobre la superficie cultivada o la cantidad de productores activos a nivel país.

Infelizmente no tenemos datos exactos del área de cultivo destinada a la stevia. La cantidad de productores también depende de los datos que nos proporcione el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG)”, explicó.

Esta carencia dificulta la planificación, el diseño de políticas públicas y hasta la negociación con potenciales compradores extranjeros, que buscan garantías de oferta estable. Según Barboza, las principales zonas de producción son los departamentos de Concepción, Alto Paraná, Itapúa, Paraguarí, Canindeyú, Amambay y San Pedro.

Stevia: más que un endulzante

Si bien la stevia es conocida mundialmente por su uso como edulcorante natural, sus aplicaciones van mucho más allá. “El uso de la stevia es múltiple. Además del consumo humano, se utiliza el tallo como balanceado para todo tipo de animales, incluyendo la cría de peces. También como fertilizante, y es uno de los mejores recuperadores de tierras degradadas”, detalló.

A nivel de salud, sus beneficios están ampliamente documentados: combate la diabetes, ayuda a controlar la presión arterial, y tiene un poder antioxidante cinco veces superior al del té verde.

Para pasar de un cultivo artesanal a uno competitivo, el experto considera clave incorporar tecnología en todas las etapas. “Son necesarios sistemas mecanizados de plantación, cosecha, secado y envasado. Sin esas prácticas es imposible producir en escala”.

La modernización también abre la puerta a mejores controles de calidad, trazabilidad y certificaciones internacionales, exigidas por los mercados más exigentes.

El presidente resume el desafío en dos palabras: apoyo estatal. Lamenta que no exista un plan nacional ni programas específicos de incentivo, créditos blandos o asistencia técnica sistemática para productores.

Esto contrasta con el interés que la planta despierta en todo el mundo: “Esperamos que el Gobierno mire a este rubro, tan nuestro y con tanta demanda mundial”.

Producto de exportación

Según datos proporcionados por Jimmy Kim, director de Exportaciones de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), durante el período enero-diciembre de 2024, Paraguay exportó 100,4 toneladas de hoja de stevia, generando ingresos superiores a US$ 332.000. Aunque estas cifras todavía son modestas en comparación con otros rubros agrícolas tradicionales, señaló que reflejan el enorme potencial que tiene esta planta nativa del país, reconocida desde tiempos ancestrales por la cultura guaraní.

Actualmente, los principales mercados de la stevia paraguaya son Argentina y España, que concentran el 93% del volumen total. Argentina lidera con 45,7 toneladas por un valor aproximado de US$ 182.000, seguida de España con 48 toneladas, que representan US$ 121.400. En menor medida se registraron exportaciones a Brasil, con 5 toneladas por US$ 17.962 y Chile, con una tonelada por US$ 6.550.

Rediex trabaja activamente para abrir nuevos mercados en países con mayor poder adquisitivo y exigencia, tales como Alemania, Francia, Bélgica, Israel y México. Estos destinos representan una oportunidad estratégica para posicionar la stevia paraguaya como un producto premium, resaltando su calidad diferenciada y su rica historia vinculada a la identidad guaraní.Un desafío clave, según Kim, es avanzar en la industrialización local de la materia prima. “Procesar la hoja de stevia y exportar el producto final con valor agregado es fundamental para maximizar los beneficios económicos y posicionar mejor la marca en el mundo”.

La apuesta por agregar valor dentro del país no solo impulsaría la cadena productiva, sino que también fortalecería la economía rural y generaría más empleo. El especialista de Rediex recordó que la creciente demanda internacional de productos saludables y sostenibles abre una ventana única para que Paraguay impulse la stevia como uno de sus productos bandera.

El trabajo conjunto entre productores, instituciones públicas y el sector privado será determinante para que esta planta milenaria pueda conquistar nuevos mercados y consolidar su lugar en la economía global.

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