Enmendar errores

El 31 de marzo se cumplen ocho años del cuestionado intento de forzar la reelección presidencial a como de lugar. La sociedad, por medio de la ciudadanía en las calles y por todos los medios, dejó en claro que los atropellos no serán tolerados.

Cargando...

El intento de enmienda constitucional en 2017 buscaba que el presidente Horacio Cartes y el expresidente Fernando Lugo tengan una nueva oportunidad de ocupar la silla presidencial, lo que en ese entonces solo podrían lograrlo con el apoyo de liberales del Senado, se habían unido gracias a sus intereses en común. Las protestas se encolerizaron tanto que un grupo de manifestantes ingresó al predio del Senado y lo incendió, un hecho lamentable y sin precedentes en nuestra débil democracia.

Son muchos los sectores que hoy muestran su descontento, ha transcurrido más de un año y medio del gobierno cartista de Peña. En el primer año el discurso repetido era culpar al anterior gobierno del colorado Mario Abdo (a quien ellos sostuvieron en varias ocasiones cuando sobraban los motivos incluso para el juicio político). En este segundo año con tantos indicios de sobrefacturaciones en los programas que son el estandarte de Peña, todo se perfila a culpar a la oposición, a la disidencia colorada y, cuando no, a la prensa que saca a la luz “la cometa”.

La oposición, sin embargo, apenas comienza a reagruparse sabiendo que no les queda otra que tragarse los sapos mutuos de esa paleta multicolor, en el amplio sentido de la expresión. Algo parecido le pasa a la disidencia colorada que suma incluso a algún “significativamente corrupto” mientras critica a los demás significativos de la vereda de en frente (pero incoherencias tienen todos, dirán).

¿Estamos lejos de una reacción ciudadana como la de hace ocho años? Nadie tiene la bola de cristal para asegurarlo, pero es lo que posiblemente haya aprendido este oficialismo acostumbrado a actuar por orden superior y a arrasar con cualquiera que los contradiga. El oficialismo colorado se maquilla actualmente de cauto y aperturista en algunos discursos.

El fin sigue siendo el mismo de siempre, perpetuarse en el poder. La estrategia es diferente y por eso no se habla de enmienda, ahora ya se sabe que no hace falta tener el bastón de mando presidencial en propias manos para ejercer el poder, solo se necesita que lo tenga otro que le siga besando la mano. Ya hay algunas muestras y es cuestión de tiempo para que el futuro candidato se presente como un opositor a Peña, criticando en grande a su gobierno y asegurando que el próximo gobierno luchará firmemente contra las licitaciones amañadas.

Lo único que nos puede librar de volver a caer en lo mismo una y otra vez es que aparezcan verdaderos patriotas que inspiren, convenzan y que no piensen solo en sus bolsillos, en enriquecerse por medio de pupitres chinos, uniformes o el hambre de los niños. Patriotas que piensen primero en los paraguayos de a pie y no en su despampanante quinta de fin de semana, ese tipo de seres honestos a los que no solemos votar.

arturo@abc.com.py

Enlance copiado
Content ...
Cargando...Cargando ...