La eterna espera

Hay temas que ya no indignan porque se hicieron “parte del paisaje” paraguayo. La eterna espera de un transporte público digno es uno de ellos. Esperar un colectivo por largos minutos dejó de ser noticia y pasó a ser parte del diseño urbano.

Encontramos paradas improvisadas y gente apostada en veredas rotas y bajo el sol, porque la ciudad no está pensada para personas, sino para justificar subsidios y excusar a los empresarios.

Esta semana se informó que la Línea 16-2 dejó de operar, o bien, “se dejó morir”. Una línea que cruzaba toda Asunción, desde Tacumbú hasta Loma Pytã, y que dejó a miles de usuarios sin el servicio. Si esto hubiera ocurrido en un país serio, habría titulares y también soluciones rápidas a esta problemática social “inaceptable”.

Sin embargo, esa noticia se la llevó el viento. A pesar de que ese bus era una “chatarra andante”, con pisos de madera agujereadas y viajar en él parecía “viaje en el tiempo”, debido al antiquísimo modelo de sus buses, nadie del Gobierno se apuró en buscar alternativas, mejorar la flota o siquiera informar a los usuarios.

Mientras tanto, Cetrapam continúa en su papel de víctima del sistema. Dicen que el problema no es falta de buses, sino falta de inversión, pésimas calles o “el tráfico”. Como si fuera que todo esto no es consecuencia de años de improvisación y una planificación urbana que solo existe en papeles.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Eso sí, cuando se trata de reclamar dinero, ahí Cetrapam sí salta. Hoy exige 11 millones de dólares por subsidio atrasado, por un servicio supercuestionable.

La Cámara de Diputados, por su parte, se prepara para tratar una la “reforma del transporte” sin dictamen técnico y la aplanadora cartista amenaza a un tratamiento exprés. Teniendo en cuenta que esta iniciativa viene desde el propio Gobierno, no se puede dudar que los votos serán a favor. Y el documento será un positivo, sí, solo para el informe de gestión de Santiago Peña y no para los usuarios.

El transporte público en Paraguay es una estafa estructural. Primeramente, solo ofrecen buses y no existen alternativas como metrobús, subte, tren de cercanías, nada. Todos aquellos proyectos quedaron en el olvido, por conveniencia de empresarios.

Todo esto sucede mientras el ciudadano paga el subsidio con impuestos y luego vuelve a pagar con su propia calidad de vida. Pagamos por un sistema que no nos respeta.

Paraguay necesita voluntad política y de una decisión de cambio a beneficio de la ciudadanía, no solo para quienes cobran subsidios. La eterna espera de un bus que nunca llegó, no es normal, tampoco es la eterna espera de un transporte público digno.

jose.peralta@abc.com.py