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Se trata de Celira Lunardelli Sambaquy Da Silva, brasileña de 44 años, quien resultó ilesa tras el feroz enfrentamiento que protagonizó con los criminales, quienes al ser sorprendidos por la mujer se vieron obligados a escapar del sitio con las manos vacías.

De acuerdo con el relato de los testigos, poco después de las 19:00 del miércoles último, cuando más clientes había en el local comercial denominado Minimarket Facility, en el corazón del asentamiento Porvenir de la compañía Paso de Oro, llegaron los cuatro asaltantes a bordo de un automóvil Toyota Vitz, rojo, sin matrícula.

El vehículo fue estacionado frente mismo al concurrido negocio; los desconocidos observaron por algunos segundos el movimiento de clientes y finalmente decidieron actuar.

Tres de los ocupantes del auto se colocaron pasamontañas, tomaron sus armas, bajaron del auto e irrumpieron al interior del comercio, mientras el cuarto quedó al mando del vehículo con el motor en marcha.
Cuando los desconocidos ingresaron, Celira estaba detrás del mostrador cargando en una bolsa algunos productos que le había pedido un cliente.

Evidentemente, la voz de “esto es un asalto” que gritó uno de los enmascarados asustó a la mujer, quien sin pensar un segundo se tiró hacia su costado derecho, donde tenía el arma, que aparentemente era una pistola, que ya estaba preparada, con una bala en recámara.
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Celira tomó el arma y allí se desató un verdadero infierno dentro del comercio. La mujer abrió fuego a discreción contra los intrusos, quienes al verse sorprendidos también dispararon sus armas contra ella, quien se ocultaba detrás del mostrador y entre las mercaderías. Los clientes se tiraron al piso, mientras las balas silbaban sobre ellos y abrían enormes agujeros en las paredes, generando polvo en el salón de ventas.
Cuando los criminales se dieron cuenta de que fueron sorprendidos y que la comerciante no iba a entregarse, decidieron escapar del lugar con las manos vacías. Fue en ese momento que entró al sitio la pareja de Celira, quien tomó el arma de las manos de la mujer para que deje de disparar debido al estado de shock causado por el asalto.