2 de febrero de 2026

Las recientes y polémicas declaraciones del titular de la ANEAES son un ensayo para probar hasta dónde se puede llegar para rehabilitar la figura de Stroessner y, por ende, limpiar el pasado reciente de su partido durante el estronismo, sostiene el historiador Mariano Damián Montero.

«Josef Mengele obtuvo su carta de ciudadanía paraguaya del Poder Judicial, patrocinado por un distinguido abogado, y ni siquiera se preocupó de cambiarse el nombre, apenas lo castellanizó», escribe la profesora Beatriz González de Bosio en este artículo acerca de la tradición del exilio, que «no tiene visos de convertirse en una práctica obsoleta».

Un espectro recorre Paraguay: el de Carolina Marín, la niña de catorce años asesinada a golpes hace unos días. Poco más de una década atrás, cuando tenía tres años de edad, en la ciudad de Vaquería, del departamento de Caaguazú, el matrimonio formado por el militar retirado Tomás Ferreira y la docente y funcionaria del registro civil Ramona Melgarejo la había adoptado como «criadita». Tarde, consumado ya el crimen, a lo largo de esta última semana diversos vecinos han declarado que era un secreto a voces que solían golpearla y que escuchaban con frecuencia gritos tras los altos muros de la residencia familiar. Pero nadie hizo una denuncia. Tal vez si alguien la hubiera hecho Carolina Marín no habría muerto de un politraumatismo; tal vez no hubiera estado tan indefensa y tan sola frente a los golpes de su tutor y patrón, que el pasado miércoles 20 terminaron con su vida.