21 de febrero de 2026

El abogado penalista Gustavo Gorostiaga explicó que el Código Penal permite el beneficio de arresto domiciliario para personas “valetudinarias”. Según el experto, cumplidos los 70 años, la función de resocialización de la pena pierde sentido práctico en el sistema actual.


Antonio Farías todavía recuerda el frío del acero de las armas de los militares que lo rodeaban mientras sus dedos, firmes a pesar del miedo, buscaban una línea telefónica oculta en el techo de la radio en la que trabajaba aquella noche del Golpe del 2 y 3 de febrero de 1989. El destino de una nación entera pasó por sus manos, por un fino cable negro y el adaptador telefónico al que los militares apodaron “cliptory” con el que grabaron al Gral Andrés Rodríguez leyendo la proclama.
Como cada año, cuando febrero toca la puerta, trae consigo una valija de historia y recuerdos, y la noche que rompió cadenas y encendió esperanzas vuelve a ser protagonista. Hace treinta y siete años, en la madrugada del 2 y el 3 de febrero de 1989, el país se encontraba en camino de de una transformación profunda y a punto de abrazar la añorada democracia. Lo que ocurrió en esas horas tensas no fue solo un golpe militar, sino una ruptura decisiva en el alma de la nación, el fin de la dictadura más longeva de América Latina, aunque hoy en día muchos quieres disfrazar al dictador de “presidente constitucional”. Esta barbaridad es reivindicada hoy hasta por algunos personajes del propio Gobierno.

Organizaciones civiles repudiaron hoy el rebrote stronista liderado, denuncian, por Horacio Cartes y el gobierno de Santiago Peña que imita al régimen en saqueo y autoritarismo. Insisten en desmitificar la dictadura de un corrupto, criminal y pedófilo que durante 35 años solo dejó atraso, robo y una deuda externa que creció 250 veces.

El movimiento político Tetãgua Sapukái, liderado por el exdiputado Carlos Duarte Torres (ANR), sostuvo que a 37 años de la caída de la dictadura stronista no hubo avances tangibles para la población del Paraguay. Agrega que los gobiernos colorados no han hecho más que expoliar al Paraguay y que la gestión del actual presidente de la República, Santiago Peña, muestra “logros económicos” diferentes a la realidad.
Seguramente, esta semana muchos titulares estarán ocupados por la noticia (¿sigue siendo noticia?) del Golpe de la Candelaria de hace 37 años. Memoriosos recordarán y darán sus puntos de vista sobre el fin de una de las dictaduras más largas de América y algunos incluso se referirán a ella como el nacimiento de la democracia paraguaya. En este punto, conviene analizar el episodio con menos épica y más criterio ciudadano.