11 de febrero de 2026

Los caminos de tierra de este departamento chaqueño, en su mayoría, se encuentran en pésimas condiciones. Tras reiterados reclamos de pobladores, desde la semana pasada la empresa Chávez Hausman, adjudicada por el MOPC por un monto cercano a los G. 9.000 millones, envió dos precarias máquinas para encarar un lento trabajo. En contrapartida, la otra empresa adjudicada, Mawes S.A., ya logró habilitar más de 20 kilómetros con un excelente trabajo de reparación.

La improvisación estatal en el Alto Paraguay en obras públicas y sociales sobresale a cada momento, y el costo que deben pagar los pobladores es altísimo, pues al final son estas familias, sobre todo las más humildes, las que cargan con esta verdadera cruz de abandono y sufrimiento diario.

Maquinarias de la empresa Mawes trabajan desde ayer en la reparación de caminos en el Alto Paraguay, cinco meses después de ser adjudicada por el MOPC. La empresa de Miguel Ángel Chávez Hausman, otra de las adjudicadas, sigue ausente en la zona. Desde la Gobernación del Alto Paraguay anuncian que trabajarán en los tramos que no sean reparados por estas empresas, atendiendo que el contrato de G. 16.500 millones contempla solo tramos críticos de 300 kilómetros.

A pesar de la promesa de la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, de iniciar el 5 de enero la reparación de los caminos en Alto Paraguay, no comenzaron los trabajos. Una de las empresas adjudicadas por el MOPC está concentrando sus maquinarias en la zona, dando a entender que en pocos días comenzarían las tareas, en tanto, la otra empresa brilla por su ausencia.
El país de maravillas que todos los días nos pintan nuestras autoridades está lejos de ser realidad en sectores claves, como la salud y la educación, por ejemplo. Y no se trata de dar satisfacción o solución de nuevas necesidades o problemas, sino de antiguas situaciones, que son difíciles de entender que sigan existiendo en esta época, como ciertos episodios ocurridos tan solo en los últimos días. Este desastre del sistema sanitario refleja tanto la ineficiencia como la insensibilidad de las autoridades, Quienes se ven forzados a recurrir a ella, por razones económicas, se exponen a experimentar la falta de medicamentos, de insumos, de equipos o de personal idóneo, sin que las reiteradas denuncias, tanto de las víctimas y de sus familiares como del Círculo Paraguayo de Médicos, conmuevan a los responsables del patético estado de cosas. La inoperancia de la sanidad estatal implica no solo un desprecio al derecho a la vida o a la integridad física, sino también a la dignidad de las personas.