21 de marzo de 2026
La historia es clara y nos enseña que las sociedades perecen y colapsan cuando sus líderes abandonan los principios fundacionales y traicionan el contrato social que las sostiene. Roma se hundió por la corrupción estructural, la compra de voluntades y la incompetencia de no solo sus emperadores que olvidaron su rol moral sino del propio Senado romano. Grecia se desgarró en guerras fratricidas y en la impiedad de quienes confundieron poder con privilegio. Hoy, los paralelismos son innegables, evidentes y dolorosos.

El calamitoso estado de la salud pública tiene aristas diversas, algunas de las cuales resultan simplemente bochornosas. No se trata solo de que falten medicamentos, insumos, equipos, personal “de blanco” o instalaciones adecuadas, sino también de que los nombramientos de las diversas autoridades sanitarias suelen ser desatinados, como ocurrió hace pocos días en el Incan, donde el director designado renunció de inmediato. Un consejero del IPS cuestionó que se realicen obras en hospitales en el interior del país, porque las mismas no redituarían en la imagen de las autoridades del ente. El Círculo Paraguayo de Médicos cuestionó al superintendente de Salud, doctor Roberto Melgarejo, por haber supuestamente presentado documentos no auténticos para participar de un nuevo concurso. Ni hablar de las protestas de la gente por el mal estado de los hospitales del país. En estas condiciones, no servirá de mucho destinar más dinero a la sanidad, mientras su administración esté en manos de ineptos, de deshonestos y de insensibles.
Ya no escapa al asombro diario las vicisitudes provenientes de las inconductas, ilícitas, en su mayoría, provenientes de quienes fungen como administradores de la cosa pública, de esa que pertenece a todos quienes contribuimos con nuestro esfuerzo a su existencia. La crisis de confianza por parte de la ciudadanía en los poderes públicos, fruto de actuaciones desviadas de la norma, e incluso constitutivos de figuras delictivas va in crescendo. Es que la impunidad está instalada en favor de la clase política merced a la grosera y hasta si se quiere abyecta posición del Ministerio Público y parte del Poder Judicial.
Así como en el 2023, de nuevo, un conflicto político en la Junta Departamental de esta Gobernación, fue derivado a instancia judicial y se reinician las rencillas políticas. El inconveniente surgió cuando cuatro concejales eligieron a las nuevas autoridades de este órgano legislativo, mientras otros 3 ediles alegan que el quórum legal para realizar dicha sesión debió ser de 5 miembros.
Desde hace más de dos años el templo Dulce Nombre de Jesús, más conocido como “Ñandejára Guasu”, está olvidado por las autoridades. La estructura edilicia de la iglesia presenta un estado deplorable que nadie podría creer. Pilares y vigas hundidos, techos rotos y maderamen con termitas. ¿Qué más necesitan para intervenir?