15 de marzo de 2026

La evolución de la pobreza en América Latina y el Caribe (ALC) durante los últimos años refleja la interacción de distintos factores económicos y sociales. El informe más reciente del Banco Mundial (BM) revela los determinantes que explican los cambios en la pobreza regional entre 2016 y 2024, un período marcado por la desaceleración económica previa a la pandemia, el fuerte impacto social de la crisis sanitaria y la posterior recuperación de las economías. En este contexto, el comportamiento del mercado laboral y el rol de las transferencias públicas aparecen como los principales elementos detrás de la reducción observada en los niveles de pobreza.

De acuerdo con el informe “Perspectivas económicas mundiales” del Banco Mundial (BM), la economía de América Latina y el Caribe (ALC) enfrenta el año 2026 en un contexto global marcado por una desaceleración moderada del crecimiento, mayores tensiones comerciales y condiciones financieras que, aunque algo más favorables que en años recientes, aún reflejan un elevado grado de incertidumbre. Tras un desempeño relativamente estable en 2025, la región se encamina a una etapa en la que los desafíos estructurales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda económica, al tiempo que surgen oportunidades asociadas a la reorganización del comercio internacional y a la consolidación de la estabilidad macroeconómica en varios países.

La informalidad laboral continúa siendo uno de los rasgos estructurales más persistentes de América Latina y el Caribe (ALC). A pesar de los avances económicos registrados en distintos países, una parte significativa de la población ocupada sigue desempeñándose en condiciones que limitan su acceso a derechos básicos y a mecanismos de protección social. Analizar este fenómeno desde diferentes enfoques permite comprender mejor su magnitud y sus implicancias para el desarrollo de la región.

El Banco Mundial (BM) publicó el análisis “Mejorar el transporte urbano a través de los macrodatos: Nuestra experiencia en Paraguay”, en el que expone los desafíos estructurales que enfrenta Asunción en materia de movilidad y las oportunidades que ofrece el uso de nuevas fuentes de información para mejorar la planificación. El área metropolitana concentra al 34% de la población del país y al 47% del parque automotor nacional. Allí se realizan cerca de 8 millones de viajes en un día hábil típico. Empero, solo 7% de esos desplazamientos se efectúa en bus, mientras que el traslado no motorizado alcanza 15% y el uso de automóvil y motocicleta domina con 78%.

El panorama global de las materias primas se encamina hacia una nueva etapa de ajustes y contrastes. De acuerdo al reciente informe Commodity Markets Outlook – Octubre 2025 del Banco Mundial (BM), los precios promedio de los productos básicos caerán en torno al 7% tanto en 2025 como en 2026, con lo que alcanzarían su nivel más bajo de los últimos seis años. Este descenso marcaría el cuarto año consecutivo de retroceso y refleja un contexto de débil crecimiento económico mundial, abundancia de oferta y persistente incertidumbre en materia de políticas económicas y geopolíticas.

El crecimiento de los salarios y los ingresos laborales ha sido modesto en América Latina y el Caribe durante la última década (alrededor de 0,6% y 0,7% anual entre 2016 y 2024), mientras que el PIB per cápita se ha estancado, de acuerdo con datos del Banco Mundial (BM). Este comportamiento refleja que el progreso económico de la región no se ha traducido plenamente en mejoras sostenidas del poder adquisitivo.