26 de marzo de 2026

Una modificación introducida por la Cámara Alta en el Presupuesto General de la Nación otorga, desde 2025, vía libre al pago de sobresueldos extraordinarios y exclusivos para funcionarios del Senado y el Congreso, ambos bajo el mando del cartista Basilio “Bachi” Núñez. El mecanismo permite repartir millonarios extras mediante reglamentos internos, eludiendo los controles generales del Estado.

El análisis de la ejecución presupuestaria en siete instituciones clave del Estado revela que el rubro bonificaciones trepó G. 20.567 millones entre 2024 y 2025. De ese total, la mayor tajada corresponde al Congreso Nacional, con una suba de G. 19.128 millones -unos US$ 3 millones- empujada principalmente por la Cámara de Senadores bajo la gestión del cartista Basilio “Bachi” Núñez.

Tras la escandalosa repartija de millonarias bonificaciones encabezadas por el presidente del Congreso, senador cartista Basilio “Bachi” Núñez y en medio de una supuesta “economía de guerra” decretada por el Gobierno, en la cámara de baja, diputados colorados disidentes y oficialistas, junto a opositores también plantearon un proyecto de ley para cortar con todos los beneficios obscenos en los tres poderes del Estado.
El aparato estatal paraguayo está profundamente infectado por la corrupción, la ineptitud, la negligencia y el derroche. Esta última lacra hace no solo que el Estado sea obeso, aparte de ineficiente: también engorda a su plantilla de elevado rango a través, por ejemplo, de los gastos de representación y las bonificaciones por responsabilidad en el cargo, previstas estas últimas en el Presupuesto nacional, desde 2018. Más allá de las dietas de los legisladores o de los salarios de los ministros y altos servidores públicos, hay ingresos mensuales en otros conceptos que abultan sus bolsillos, mientras el sueldo básico de una enfermera nombrada es de unos 4.320.000 guaraníes. Son muchos los ejemplos que podrían darse acerca del despilfarro en provecho de las altas esferas y en perjuicio de quienes sufren carencias dramáticas en el sistema sanitario, en la educación pública y en la vialidad, entre otros servicios, en particular.

El presidente del Congreso, Basilio Núñez (ANR, cartista), anunció que dejará de percibir la “bonificación por responsabilidad” de G. 21 millones que inflaba su remuneración a más de G. 63 millones mensuales. Registros del MEF revelan que, desde 2017, ningún antecesor de Núñez ni ministro del Poder Ejecutivo contaba con este beneficio, dejando en evidencia un esquema de privilegio exclusivo implementado desde 2025 por el gobierno de Santiago Peña.

El presidente del Senado, Basilio “Bachi” Núñez, presentó un proyecto de ley que busca suprimir sólo durante el ejercicio fiscal 2026 el pago de bonificaciones “cualquiera sea su denominación” a funcionarios públicos que ocupan cargos de conducción política. Tampoco se establece a donde irá a parar el dinero a ser recortado, ni la cantidad. La iniciativa cuenta con el acompañamiento de senadores cartistas y del liberocartista Dionisio Amarilla.