31 de marzo de 2026

Cada 30 de marzo, la ONU pone el foco en un problema con dos caras: residuos y cambio climático. La comida que se tira —la fracción más grande del desperdicio global— libera metano en vertederos y dilapida agua, energía y suelo antes de convertirse en basura.

La ciudad veraniega muestra un rostro caótico y descuidado. En avenidas principales como Guillermo Naumann, frente a cada vivienda de Luis F. Vache, y en la calle Santiago Otto Schaerer, la basura se acumula sin control. A apenas 100 metros de la Municipalidad, un tractor sigue amontonando bolsas, mientras que los vecinos, cansados del olor nauseabundo, tuvieron que retirar ellos mismos algunas bolsas de sus entradas.

Más de 1.500 toneladas de basura dejaron los fieles durante la festividad de la Virgen de Caacupé en la villa serrana. El intendente de la ciudad, Diego Riveros, confirmó que la mayor cantidad de residuos se recogieron en menos de un día, entre la tarde del 7 y la mañana del 8.

Erika Paredes explicó que el Departamento de Aseo Urbano de Caacupé realiza rondas de recolección cada tres horas, aunque los accesos están cada vez más saturados. El intendente, Diego Riveros, señaló que el servicio funciona de manera casi permanente, pero que el volumen de gente hace que la generación de residuos sea continúa.
Así como en el centro histórico y el eje corporativo, vecinos de populosos barrios de Asunción soportan hace meses la existencia de insalubres basurales. La Municipalidad, a cargo del intendente Luis Bello (ANR-HC), no logra controlar la situación, que se siente aún más los fines de semana largos, como este.