12 de enero de 2026


El escritor húngaro Laszlo Krasznahorkai dijo en una entrevista que una de sus novelas más famosas es un homenaje a Mario Merz (1925-2003), artista que dejó una de sus obras en medio del bosque para que el protagonista del libro de Krasznahorkai pueda visitarla a cualquier hora sin que los guardias de ningún museo le cierren la puerta en las narices.


«Despojado de su gabán y su morral de cartero, un János hierofántico dirige el rito cosmológico. Narra un milagro cotidiano, la tierra, el sol y la luna, tres borrachos girando entre sí, hundiéndose en la más negra noche para renacer a la luz que el alucinado cartero-chamán refleja –como una estufa chisporroteante de aldea perdida en las sabanas húngaras– en sus cándidos ojos».

Este lunes en que por coincidencia fúnebre fallecieron Günter Grass y Eduardo Galeano, conversamos, por correo electrónico, chat o aprovechando –más coincidencias– encuentros, con algunos escritores en una tertulia transterritorial disparada por la pregunta: «Günter Grass y Eduardo Galeano han muerto hoy. Si tuvieras que elegir un solo libro de uno solo de ellos como el mejor y el más importante de todos, ¿cuál sería, y por qué?» Al leer sus respuestas, muy distintas entre sí, cada lector tendrá sus preferencias, pero podemos asegurarle que todas le dirán algo valioso.