11 de febrero de 2026

El uso excesivo de teléfonos móviles impulsa a usuarios a buscar aplicaciones limitadoras. Con más de 300.000 descargas en 149 países, herramientas como Jomo y Opal prometen ayudar a restaurar la concentración en un mundo digital invasivo.

En oficinas abiertas, bibliotecas y las salas de espera del consultorio médico, los auriculares con cancelación de ruido se han convertido en un uniforme silencioso. Lo que empezó como un accesorio de nicho para viajeros frecuentes es hoy una herramienta cotidiana para trabajar, estudiar o simplemente desconectar del entorno. Pero, ¿nos ayudan a concentrarnos o nos están alejando demasiado de los demás?

Para la mayoría, el chasquido de alguien masticando chicle o el clic repetitivo de un bolígrafo es, como mucho, una molestia pasajera. Para quienes padecen misofonía, en cambio, esos sonidos cotidianos pueden desencadenar una reacción de ira, ansiedad o pánico tan intensa que llegar a la oficina, compartir mesa o sentarse en el cine se convierte en un desafío diario.

La ciencia lleva años repitiéndolo: el intestino no es solo un tubo que digiere. Es un complejo entramado de neuronas, bacterias y hormonas capaz de influir en el estado de ánimo, el sistema inmunitario e incluso en la calidad del sueño. De ahí el apodo de “segundo cerebro”. Y una parte clave de su bienestar se decide a primera hora del día.

Comer ajo tiene beneficios probados para la salud cardiovascular y el sistema inmunitario. Pero su rastro en el aliento puede durar horas e incluso reaparecer al cabo de varias, cuando los compuestos sulfurados pasan al torrente sanguíneo y se exhalan por los pulmones. ¿Qué hacer para evitarlo?

En la cocina, ese epicentro de convivencia, los simples actos cotidianos, desde un táper desaparecido hasta un lavavajillas ignorado, desatan conflictos insospechados. Testimonios revelan cómo la gestión del espacio alimenta tensiones y dinámicas inesperadas entre quienes comparten techo u oficina.