31 de diciembre de 2025

Enfrentamos un futuro incierto: la humanidad deberá alimentar a 9.700 millones en un clima extremo. Científicos del CBGP lideran la vanguardia investigando cultivos resistentes y soluciones sostenibles, anticipándose a los retos que nos aguardan en las próximas décadas.

REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE. La financiación climática de los países en desarrollo por parte de los más ricos es, un año más, el principal escollo a la hora de conseguir un acuerdo en la cumbre climática de Belém (Brasil), aunque no el único: las delegaciones trabajan sobre una veintena de temas complejos.

GINEBRA. Más de 540.000 personas mueren cada año debido a las olas de calor, que además afectan a las operaciones de uno de cada 12 hospitales en el mundo, advierte un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el primer paso para enfrentar el cambio climático desde el ámbito fiscal debe ser eliminar las políticas que profundizan el problema, en especial los subsidios a los combustibles fósiles. Estos subsidios pueden clasificarse en dos tipos: los explícitos, cuando el Estado asume directamente parte del costo de los combustibles o la electricidad, y los implícitos, que surgen al no contabilizar los daños ambientales y las externalidades negativas derivadas de su uso.

El acceso a los alimentos depende en gran medida de los recursos financieros y físicos de los hogares, lo que permite asegurar una dieta adecuada y estable. Sin embargo, los efectos del cambio climático y los desastres naturales ponen en riesgo este acceso, principalmente a través de dos vías: la disminución de los ingresos rurales -debido a la caída de la productividad agrícola- y el aumento de los precios de los alimentos como consecuencia de una menor disponibilidad de productos. Ambos fenómenos, estrechamente vinculados, tienen implicaciones directas sobre la pobreza y la seguridad alimentaria, especialmente en los países en desarrollo.