22 de marzo de 2026
Podemos citar una infinidad de situaciones difíciles que afectan a gran parte de la población paraguaya en general y la de Amambay en particular en diversos aspectos. En esta oportunidad, la referencia es para dos territorios específicos en los que el día a día de los pobladores reflejan una realidad común que conduce a una conclusión y es la absoluta ausencia del Estado, privándoles de algo tan básico como un camino para desplazarse.
La improvisación estatal en el Alto Paraguay en obras públicas y sociales sobresale a cada momento, y el costo que deben pagar los pobladores es altísimo, pues al final son estas familias, sobre todo las más humildes, las que cargan con esta verdadera cruz de abandono y sufrimiento diario.
En las tradiciones más arraigadas del interior profundo de nuestro país, la Navidad representa un momento en que los niños, principalmente de escasos recursos, reciben regalos de parte de comisiones vecinales, eclesiales o políticas de la zona. Las lluvias de la semana no dieron tregua y los precarios caminos del departamento volvieron a mostrar los años de desidia. Papá Noel abandonó los trineos estancados en barro para dar uso a sus botas y llegar hasta los puntos más recónditos en tractor.
En el Alto Paraguay, las promesas incumplidas por parte del Gobierno central hasta parecería normal, atendiendo la absoluta desidia estatal en temas tan sensibles, que podrían significar la anhelada mejor calidad de vida para las humildes familias que viven en esta zona chaqueña.

SAN ESTANISLAO. Pobladores de distintas comunidades rurales de Santaní y localidades aledañas continúan soportando las consecuencias negativas del mal estado de las calles vecinales que utilizan para sus quehaceres diarios. En esta localidad, los afectados sostienen que la falta de caminos de todo tiempo sigue siendo una deuda pendiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) con las poblaciones de la zona.

Pobladores de distintas compañías rurales de Paso Yobái denunciaron una crisis vial prolongada, marcada por el deterioro de los caminos de tierra y la falta de obras de infraestructura que garanticen el tránsito durante todo el año. Con cada lluvia, los tramos se vuelven intransitables, y varias comunidades quedan aisladas, sin acceso a servicios básicos.