3 de abril de 2025
La cuestionada concejala municipal colorada de Lambaré Graciela Carolina González, esposa del exdiputado Orlando Arévalo, tuvo un enfrentamiento a los gritos con otro edil hoy durante la sesión ordinaria de la Junta Municipal.
La concejala de Lambaré Carolina González decidió acudir hoy a la municipalidad fuertemente custodiada y acompañada de hurreros. Concejales opositores suyos dejaron sin quorum la sesión, pues piden que la misma dé un paso al costado, ya sea renunciando o pidiendo permiso. Mientras tanto, vecinos lamentaron inconvenientes generados por los seguidores violentos de la esposa de Orlando Arévalo.
Concejales de la ciudad de Lambaré analizan esta misma mañana, la aplicación de una sanción contra su colega Carolina González (ANR-HC), esposa del exdiputado Orlando Arévalo (ANR-HC), salpicada por el escándalo de los audios en los que se la escucha tratar de justificar el origen del dinero con el que se había construido su mansión. Aunque la Junta no puede destituirla, concejales pretenden dejar un mensaje claro, dijeron a ABC.
Durante una entrevista concedida este viernes desde su domicilio, el diputado cartista Orlando Arévalo y su esposa, la concejala Carolina González (ANR-HC), hablaron de numerosos temas, y entre ellos del polémico “inodoro inteligente”, valuado en G. 13 millones. El legislador y su cónyuge mostraron al medio de comunicación un inodoro clásico, pero audios a los que accedimos muestran que el excéntrico retrete está instalado en el primer piso de la mansión.
Una empleada doméstica relató cómo el diputado Orlando Arévalo se quedó con su terreno en Lambaré, donde actualmente se asienta la mansión valuada en unos G. 2.000 millones. Recordó que el legislador debía pagarle por el inmueble G. 130 millones, pero finalmente fue abonando “migajas” hasta completar apenas la mitad del precio acordado.
La mansión del diputado Orlando Arévalo y su esposa Carolina González aparentemente costó más de G. 2.000 millones. Audios filtrados a los que accedió ABC Color demuestran las movidas que quería hacer la concejala lambareña para intentar justificar la millonaria obra. Además, confirman que vivía con miedo de ser “pillada” en el proceso de construcción y hasta que aparentemente estaba sobornando a la prensa.