14 de marzo de 2026

Basta con que suene el primer compás para que el cuerpo reaccione. Antes de que termine el estribillo —a veces en menos de un minuto— el pulso puede acelerarse, la piel erizarse o la respiración hacerse más lenta. No es sugestión: la música activa circuitos cerebrales vinculados a la recompensa, la emoción y el estrés, y desencadena cambios medibles en el sistema nervioso autónomo.


El llamado “espíritu navideño” no es solo una metáfora cultural. Estudios de neuroimagen muestran que imágenes, sonidos y rituales de diciembre activan redes cerebrales ligadas a la memoria, la recompensa y el vínculo social, aunque no de igual forma en todas las personas.

Un innovador estudio de la Universidad Rockefeller revela que, en vez de estimular, reducir el ‘ruido’ mental podría ser clave para mejorar la atención. Este hallazgo, que desafía la terapia convencional, abre puertas a tratamientos más efectivos para el TDAH.

SAN SEBASTIÁN. El edulcorante aspartamo reduce la grasa corporal, pero podría ser nocivo para el corazón y el cerebro en ingestas prolongadas, según un estudio realizado en ratones por CIC biomaGUNE y el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, en el País Vasco, (norte de España).

Un estudio de la Universidad de Cambridge revela que el cerebro humano atraviesa cinco etapas cruciales, determinantemente conectadas con el desarrollo cognitivo y el riesgo de trastornos mentales, definiendo así un mapa de transformación desde la infancia hasta la vejez.