15 de enero de 2026

Los parques con perros que salen a pasear se han multiplicado en las grandes ciudades y, con ellos, también las escenas de tensión: perros que se pelean, dueños distraídos con el celular, discusiones por correas o por pelotas ajenas. Lo que para muchos es un oasis urbano puede convertirse en foco de conflicto cuando falta una mínima “etiqueta de parque”.

En playas, ríos y piscinas se ve cada vez con más frecuencia a perros sobre colchonetas, donuts hinchables o directamente nadando junto a sus tutores. Pero la imagen idílica esconde una pregunta clave: ¿es suficiente un flotador para mantener a salvo a tu mascota o es imprescindible un chaleco salvavidas específico?

La primera visita de una mascota a la peluquería veterinaria puede ser tan estresante para los animales como para sus tutores. Ruidos desconocidos, olores intensos, otros animales nerviosos y la manipulación por parte de extraños son una combinación que, si no se gestiona bien, puede dejar una mala huella para el futuro.

Dormir del tirón con un cachorro o un gatito recién llegado a casa suele ser más una aspiración que una realidad. Llantos, maullidos, juegos a medianoche y despertares constantes forman parte del primer choque entre las necesidades del animal y los horarios humanos.

¿El perro viaja con la familia o se queda en casa? Lo que podría parecer una decisión emocional es, en realidad, una cuestión de bienestar animal, logística y responsabilidad. Viajar con un perro no siempre es sinónimo de mejor opción para él.

Un perro que sigue a su humano a todas partes, que no tolera una puerta cerrada, que se inquieta ante cualquier intento de salir sin él, para algunos resulta enternecedor; para otros, agotador. Pero más allá de la anécdota, especialistas en conducta canina advierten: la hiperdependencia no es sinónimo de amor, y puede afectar la calidad de vida del animal.