5 de febrero de 2026


Para muchos animales, el momento del aseo es una experiencia cercana al terror. Sin embargo, la etología —la ciencia que estudia el comportamiento animal— ofrece claves para transformar ese drama en, al menos, una rutina tolerable.

Compartir la cama con un perro o un gato puede empezar como un gesto de amor y terminar en noches sin dormir, columnas doloridas y un insólito triángulo amoroso: vos, tu pareja y una mascota que ocupa, misteriosamente, el espacio central del colchón. ¿Es posible recuperar tu lado de la cama sin traicionar el vínculo con tu animal? Los especialistas dicen que sí, pero exigen una estrategia tan firme como cariñosa.

En cuestión de semanas, una perra que no ha sido montada puede empezar a comportarse como si esperara cachorros: prepara “nidos”, protege juguetes como si fueran crías e incluso produce leche. No es un mito ni un simple capricho: se trata de la pseudogestación o embarazo psicológico, un cuadro real con impacto físico y emocional que requiere atención veterinaria.