29 de agosto de 2025
La interacción entre niños y perros, fundamental para el desarrollo emocional, puede convertirse en riesgo si no se gestiona adecuadamente. Con millones de mordidas anuales, educar y supervisar es crucial para fomentar relaciones seguras y saludables entre ambos.
La convivencia familiar prolongada, especialmente durante periodos festivos como Semana Santa, puede ser una fuente de alegría y reencuentro, pero también puede traer consigo una serie de desafíos y sentimientos similares al “mal de barco”, donde el espacio compartido se convierte en una zona de mareo emocional.
A la hora de tomar la decisión de tener una mascota, un integrante nuevo en la familia, es importante saber que tener un perro es mucho más que estar con ellos en el horario de juego. Ellos necesitan un espacio físico ambientado para su bienestar, además de periódicas visitas al veterinario, mantenerlos limpios, sanitados, preparar un lugar cómodo sin humedad para que puedan dormir, una alimentación balanceada y buena.