28 de enero de 2026

El reconocido diario argentino Clarín publicó este jueves una investigación que expone una presunta trama de movimientos financieros irregulares vinculados a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en la que aparece como pieza clave un empresario paraguayo. Según el informe, Paraguay habría funcionado como uno de los centros de recepción y envío de millones de dólares ligados a negocios de la selección argentina en el exterior.
Asegurados denuncian que el Instituto de Previsión Social (IPS) dejó de proveer desde hace tres meses un medicamento biológico vital para tratar la dermatitis atópica severa. La interrupción, según denuncian, es atribuida a trabas en una licitación. Reportan que esta falta provoca recaídas y pérdida de calidad de vida.
Entre las ideas que se escuchan sobre cómo proteger y cómo mejorar el rendimiento de los fondos del Instituto de Previsión Social, la de crear un “Banco del IPS” con “perfil social y productivo” es la más disparatada y peligrosa de todas. Si el IPS es un antro de corrupción, ineficiencia, privilegios indebidos, manejo político, despilfarro y descarado clientelismo así como está, asusta solo imaginar lo que ocurriría si tuviera un banco con la potestad de prestar a terceros el dinero de los aportantes a criterio de directores nombrados por el poder de turno.
En un país tan plagado de escándalos en la función pública, resulta difícil elegir los más relevantes del año anterior. Empero, no es arriesgado afirmar que dos de ellos ocurrieron en la residencia presidencial; allí, una ama de llaves fue despedida tras revelar el hallazgo de un par de sobres con cientos de miles de dólares, que habrían olvidado unos visitantes aún anónimos; por su parte, el “dueño de casa”, quien niega la existencia de los sobres, se reunió una noche –aparentemente también junto con el presidente de la ANR, Horacio Cartes– con seis de los nueve ministros de la Corte Suprema de Justicia, para tratar asuntos aún ignorados por la carencia de un informe oficial, aunque las circunstancias permitan afirmar que los interlocutores atentaron contra la transparencia y la institucionalidad. En los tres Poderes del Estado se han producido aspectos cuestionados, aunque también hubo noticias positivas, pero queda mucha tarea por hacer para que todos los paraguayos “estén mejor”.
Como cierre de año, la CSJ, en la persona de su presidente, Dr. César Diesel, presentó su informe de gestión correspondiente al último periodo. En su alocución, Diesel expuso los principales ejes que, según él, guiaron el actuar y funcionamiento del Poder Judicial, resumiéndolos en la modernización tecnológica, los controles internos y supuestamente la adopción de medidas para garantizar reglas claras y “transparencia en el servicio de justicia”. Este discurso, que en realidad es un documento público que contiene un informe de gestión de un poder del Estado, afirma que la transparencia en la gestión es el faro que guía su actuar, convirtiendo al Poder Judicial en una institución modernizada, con sistema de control y trazabilidad y por sobre todo: ¡¡¡transparente!!! Varios ejemplos demuestran, sin embargo, que el discurso aludido es un poco más de lo que recibe día a día el pueblo paraguayo: palabras vacías, alejadas de la realidad, de espaldas al rol constitucional que deben desempeñar, y en el caso de la CSJ, exaltando transparencia e independencia, cuando aparentemente vive doblegada al poder de turno, cajoneando casos emblemáticos y manteniendo reuniones clandestinas.