2 de febrero de 2026

De acuerdo con el informe “Perspectivas económicas mundiales” del Banco Mundial (BM), la economía de América Latina y el Caribe (ALC) enfrenta el año 2026 en un contexto global marcado por una desaceleración moderada del crecimiento, mayores tensiones comerciales y condiciones financieras que, aunque algo más favorables que en años recientes, aún reflejan un elevado grado de incertidumbre. Tras un desempeño relativamente estable en 2025, la región se encamina a una etapa en la que los desafíos estructurales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda económica, al tiempo que surgen oportunidades asociadas a la reorganización del comercio internacional y a la consolidación de la estabilidad macroeconómica en varios países.

El Banco Central del Paraguay (BCP) en la publicación de Cuentas Nacionales Anuales confirmó que la economía creció finalmente 4,7% en el último año, desde 4,2% que previeron anteriormente. Según los datos, el sector de servicios se ha consolidado nuevamente como el motor más importante de la economía con un crecimiento del 5,1%.

Paraguay enfrenta el desafío de reformular su modelo económico en un entorno de recursos limitados, creciente endeudamiento y demandas sociales insatisfechas. La ventana para emprender reformas estructurales se está cerrando, y ante esto, expertos alertan sobre la urgencia de actuar antes de que los problemas se profundicen y comprometan la estabilidad.

La misión técnica del FMI considera fundamental completar el plan de consolidación fiscal al 1,5% del PIB, para preservar la estabilidad macroeconómica; y realizar las reformas paramétricas en la Caja Fiscal, a fni de contener los riesgos fiscales a mediano y largo plazo.

La economía paraguaya atraviesa un periodo de notable crecimiento macro, proyectándose nuevamente para este año un repunte del 5,3% en el PIB, uno de los más altos de la región. Sin embargo, todavía enfrenta el reto de que la bonanza permee a la población, sobre todo a los de menos recursos. Ingresos estancados, inflación alta en alimentos, alta informalidad y desigualdad, son algunas de las barreras.

De acuerdo con los recientes ajustes en las proyecciones económicas oficiales, el PIB crecerá este año en 5,3%, una de las cifras más altas de los últimos años. Si bien persiste el optimismo sobre el desempeño económico, la percepción de los ciudadanos se deteriora por la caída dramática del poder adquisitivo, señala exministro de Hacienda. También hay preocupación por el incremento en cuentas “sin respaldo”