5 de febrero de 2026

En muchos hogares se da una situación cotidiana: un niño pide ayuda para atarse los cordones, terminar una maqueta o manejar un conflicto con un amigo. El adulto, apurado o movido por la culpa, interviene y lo hace por él. El beneficio es inmediato; el costo aparece después, en forma de menos experiencias para desarrollar autonomía.

A pesar de las buenas intenciones de los padres, la actitud de sobreproteger a sus hijos evitando que sufran frustraciones, cometan errores o enfrenten dificultades como si fueran ‘máquinas quitanieves’ que despejan el camino, puede ser un freno a su desarrollo y afectarles negativamente, según especialistas.

El estereotipo de la “mamá luchona” suele romantizar la figura de las madres solteras, presentándolas como mujeres fuertes e independientes que enfrentan desafíos con valentía y sacrificio. Sin embargo, esta visión simplista ignora la complejidad de la realidad que viven estas mujeres y las dificultades que enfrentan en el ámbito social, económico y psicológico.


Durante las aglomeraciones navideñas, los padres pueden perder de vista a un hijo en un lugar público sin poder encontrarlo, lo cual es estresante para ellos y para el niño extraviado, que está solo y sin saber que hacer. Los especialistas explican como evitar esas breves pérdidas y afrontar el problema cuando ya se ha producido.