18 de abril de 2026

La compañía brasileña busca un socio operador para abrirse paso en el mercado local, con foco inicial en Asunción, una inversión por unidad de entre US$ 148.000 y US$ 222.000 y una meta de expansión gradual a mediano plazo.

La DNIT emitió la resolución 49, que exige a las empresas proporcionar datos, rendir cuentas y dar explicaciones sobre sus reservas, con el declarado objetivo de forzarlas a convertir ese patrimonio en acciones o distribuirlas para que el fisco pueda sacarles una tajada. “¿Por qué no capitalizan?”, preguntó desafiante Óscar Orué, titular de la DNIT, como si en algún lugar del ordenamiento jurídico se le facultara al Estado, y mucho menos a él, a inmiscuirse en decisiones lícitas de los particulares. Este Gobierno gozó en sus primeros años de una expansión récord de las recaudaciones, pero, en contrapartida, no hizo su tarea de controlar el gasto público y de concretar reformas a tiempo. Si, desesperado por exprimir más a los contribuyentes, quiere crear un nuevo impuesto o ampliar una base imponible, no puede hacerlo de manera torcida y encubierta, recurriendo a un burdo “apriete”, fuera del marco de la ley y de la Constitución.

Cuando una organización normaliza conductas que erosionan la confianza, bloquean la colaboración y distorsionan el reconocimiento, el problema deja de ser individual y pasa a comprometer el funcionamiento mismo del equipo.
La pretensión del Gobierno de “regular” las reservas de las empresas con fines tributarios no es una simple medida de control para evitar una elusión, mucho menos una evasión fiscal, como lo quieren presentar. Desde el momento en que se tiene que promulgar una ley, se trata de un nuevo impuesto no previsto en la legislación vigente. En dos años y medio no han hecho lo que tenían que hacer, pese a contar con condiciones inmejorables para ello, y ahora, desesperados porque no pueden alcanzar las metas, quieren tapar su inoperancia buscando maneras de exprimir más a la ciudadanía. Si de algo no se puede quejar este Gobierno es del aporte de los contribuyentes. Las recaudaciones crecieron un récord del 20% en su primer año de gestión y 9% en el segundo. En contrapartida, el Gobierno no ha controlado el gasto público, todo lo contrario, lo ha expandido, lo mismo que el endeudamiento.


Desde la Unión Industrial Paraguaya alertaron que avanzar sobre las reservas empresariales envía una señal equivocada al mercado, ya que, sin un ajuste previo del gasto público ni mejoras en la eficiencia del Estado, la carga vuelve a recaer sobre el sector formal.