11 de enero de 2026

La semana pasada escuchaba estupefacto la primera rendición de cuentas de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), hecho loable y ejemplar, de parte de nuestra locomotora eléctrica, aunque muchas veces expresé que parecería fuera a vapor, con pedal y freno de mano, ya que en cinco décadas de los tratados binacionales y con los mi$mos irmaos, se aprovechó menos del 10% de ambas (IB & EBY), pero ahora los mismos ya visualizan el apagao ($tatu Quo). Ahora solo espero que la margen derecha de los Ju$tos Bina$ionales, hagan lo mismo (web), a modo y semejanza de los rapais no Leste.

Durante este año y el segundo semestre del anterior hemos presentado una serie cuyo objetivo final fue explicar, al pueblo de a pie y también a los académicos, la manera cómo funcionan algunos conceptos básicos sobre la potencia y la energía derivada de las veinte máquinas de Itaipú.


En 1966, tras una disputa sobre la interpretación del Tratado de Paz de 1872 entre Paraguay y Brasil, y el dominio de los saltos del Guairá bajo dicho Tratado, Paraguay y Brasil firmaron un Acta que garantizaba la igualdad de derechos en el aprovechamiento de las aguas del río Alto Paraná y un precio justo por su adquisición. Era un mundo bipolar, dividido en dos bloques, que existían bajo la arquitectura de la Carta de las Naciones Unidas de 1945. Un bloque abrazaba el multilateralismo, los principios y valores del derecho internacional, la cooperación y la integración; el otro, detrás de la cortina de hierro, el autoritarismo, el imperialismo, la dominación, el totalitarismo ideológico y la negación de los derechos humanos.

La la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) informó hoy que el Sistema Interconectado Nacional (SIN) alcanzó su pico histórico de demanda con 5.185 MW. Según detalló, se rompió el récord de demanda, que marcó su máximo en marzo de este año.
El gobierno brasileño entregó un informe confidencial con presuntas explicaciones sobre el incidente del espionaje en Itaipú y así se dio por zanjado el insólito impasse que mantuvo por ocho meses interrumpidas las tratativas para la renegociación del Anexo C del Tratado, increíblemente por iniciativa del Gobierno paraguayo, cuando Paraguay necesita de esa renegociación mucho más que Brasil. ¿O no? Todo depende de qué Anexo C se esté planificando: uno que restituya plenamente los relegados derechos nacionales en Itaipú o uno que cambie algo para no cambiar nada. Lamentablemente, los indicios no son halagüeños. La única realidad en Itaipú es que, hasta el día de hoy, Brasil se queda con el 100% de los excedentes energéticos paraguayos a cambio de una “compensación” arbitraria, totalmente divorciada del precio de la energía en el mercado regional. Esta situación se ha prolongado por más de 41 años, desde que la central comenzó a producir en 1984.