29 de abril de 2026

Un gato cariñoso que de pronto se esconde, muerde “sin razón” o babea más de lo normal asusta —y con motivo—. La rabia es rara en muchos lugares, pero casi siempre mortal. Reconocer señales y actuar a tiempo protege a tu gato y a tu familia.


Las encías de un perro o un gato suelen pasar desapercibidas en la rutina diaria. Sin embargo, su color puede ofrecer pistas clave sobre la salud del animal. Cuando en lugar del tono rosado habitual se vuelven muy pálidas o casi blancas, podría tratarse de algo más que una simple “falta de ánimo”: la señal de una anemia o de una enfermedad grave subyacente.

MIAMI. Investigadores de la Universidad de Florida revelaron que la sangre del cordón umbilical puede detectar signos tempranos de diabetes tipo 1. Este hallazgo, basado en un estudio europeo, sugiere un vínculo entre la biología prenatal y la enfermedad futura.

Un equipo internacional logró extraer el genoma de Treponema a partir de restos humanos de hace 5.500 años hallados en Colombia, una evidencia que sugiere que los patógenos responsables de la sífilis y enfermedades afines ya circulaban y se diversificaban en América mucho antes de lo pensado.

Los gatos son expertos en guardar secretos. En la naturaleza, mostrar dolor significa mostrarse débil, y ese instinto sigue muy vivo en los mininos del sofá. Por eso, un gato enfermo muchas veces parece “normal” hasta que el problema ya es serio.