23 de marzo de 2026

Sentir hambre no solo es una señal física: también puede modular el estado de ánimo. Distintas investigaciones han mostrado que, cuando falta comida, las personas pueden volverse más negativas, más irritables e incluso más agresivas. Además, ese impacto emocional puede trasladarse a la forma en que se toman decisiones.


El cerebro requiere un suministro constante de combustible, al decir de la nutricionista Carolina Sosky. Ese “combustible” proviene de los alimentos que se consumen, y lo que hay en ese combustible marca la diferencia. En pocas palabras, lo que comemos afecta directamente la estructura y función del cerebro y, en última instancia, el estado de ánimo.

MADRID. Los que han consumido recientemente sustancias psicodélicas perciben una mejora sostenida de su estado de ánimo y se sienten más cerca de los demás, incluso una vez pasados los efectos de la droga, según un estudio publicado este lunes en la revista PNAS.

Desde episodios depresivos hasta situaciones de violencia, el clima ejerce una influencia en el estado de ánimo, humor y desenvolvimiento de las personas. Un día caluroso o jornadas frías pueden cobrar factura a tu bienestar físico y emocional.