1 de febrero de 2026

En muchos hogares se da una situación cotidiana: un niño pide ayuda para atarse los cordones, terminar una maqueta o manejar un conflicto con un amigo. El adulto, apurado o movido por la culpa, interviene y lo hace por él. El beneficio es inmediato; el costo aparece después, en forma de menos experiencias para desarrollar autonomía.

Cuando llegan las fiestas hay muchos menús por planificar, regalos por comprar, maletas por hacer, visitas por coordinar, decoración, limpieza antes y después de cada comida… Y, detrás de todo eso, una persona que no solo hace, sino que también piensa, prevé, organiza y recuerda. Eso es la carga mental, el trabajo invisible que sostiene la vida familiar y que en estas fechas se dispara.


Diciembre redefine la conexión familiar, transformando el caos festivo en oportunidades únicas para fortalecer vínculos. Claves expertas sugieren que no se trata de más tiempo, sino de calidad; aquí te compartimos hábitos sencillos para reimaginar estas fiestas.
