10 de enero de 2026

El Gobierno anunció un aporte de US$ 5 millones a las micro, pequeñas y medianas empresas, provenientes de una cooperación de Arabia Saudita, para mejorar el acceso a financiamiento, capacitación de ese sector y generar nuevas oportunidades de empleo formal en todo el país.

En los últimos años el mercado de capitales local ha ganado protagonismo. Se observa una evolución sostenida en múltiples frentes: mayor volumen de financiamiento, expansión de la base de emisores e inversionistas, diversificación de instrumentos financieros y modernización de la infraestructura operativa. Estos avances, aunque significativos, conviven con desafíos estructurales que limitan su potencial como motor del desarrollo económico nacional. Pero lejos de representar una debilidad, estos desafíos revelan una oportunidad estratégica: permitir que los actores del ecosistema –empresas, inversionistas, casas de bolsa, reguladores– persigan sus propios intereses dentro de un entorno competitivo, transparente y adecuadamente regulado. En ese marco, la célebre metáfora de la “mano invisible” de Adam Smith cobra vigencia: cuando el interés individual se canaliza a través de estructuras sólidas y reglas claras se generan beneficios sistémicos (movilizar el ahorro hacia la inversión productiva y generar crecimiento, empleo y bienestar colectivo).

El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) concretó un nuevo desembolso destinado a impulsar el acceso al crédito en Paraguay, a través de un financiamiento a Bancop por G. 75 mil millones, equivalente a USD 10 millones a un plazo de cinco años y un período de gracia de un año.

El financiamiento al sector productivo en Paraguay enfrenta brechas históricas en la distribución de recursos, ya que mientras algunos sectores concentran la mayor parte del crédito, industrias de alto valor agregado acceden a una porción reducida. Estrategias públicas y alianzas buscan revertir esta tendencia y canalizar fondos hacia los motores del desarrollo.

Paraguay ha mostrado históricamente un manejo prudente de la deuda pública, por debajo del promedio latinoamericano (51,2%). Sin embargo, el endeudamiento se cuadruplicó en 13 años, pasando del 10,8% en 2012, al 19,8% en 2018 y al 41% en lo que va del 2025. A nivel regional, Argentina, Brasil y Ecuador lideran el ranking de los países más endeudados.

La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) tuvo una activa participación en tiempos de crisis por la pandemia, donde se valoró su rol anticíclico, con herramientas como Fogapy que canalizó recursos por US$ 1.037 millones, destacaron ayer en un foro.